viernes, 20 de noviembre de 2009

Más publicidad que atenta contra los hombres



Me ha llegado esta imagen en un correo. No sé de cuándo será el anuncio, pero no creo que nuestro todopoderoso ministerio de igual-da permitiera una imagen en la que un hombre clavase las uñas en la espalda de una mujer para anunciar uñas felinas y la manicura de no sé qué.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Leónidas también era hembrista


¿Habéis visto la película "Los 300"? Nos la vendieron como un canto a la testosterona, casi como el último reducto de masculinidad que quedaba en un cine presidido por ñoñas películas de sentimientos fáciles. Sangre, cabezas cortadas, flechas, cadáveres, traiciones, la dosis justa de sexo... y ante todo Esparta y su rey Leónidas, capaz de sobrevivir en calzoncillos en medio del monte mientras nieva y se enfrenta a un lobo al que atraviesa con su lanza.

Los 300 no es tan hembrista como Cenicienta, pero va en esa línea. Recordemos que hembrista es todo aquello que presupone una superioridad del género femenino sobre el masculino. Mientras el patriarcado es el "régimen" social del machismo, el equivalente femenino del hembrismo sería el matriarcado, una sociedad en la que las mujeres son quienes definen las reglas, quienes dominan, quienes mandan y se sitúan más allá del bien y del mal como decían Los Rebeldes en su canción.

Veamos algunos puntillos hembristas que muestran hasta qué punto en la Esparta reconstruida en el siglo XXI para la ocasión se consideraba que la mujer estaba varios puntos por encima del hombre:
  • Antes de que Leónidas grite aquello tan famoso de "Esto es... Espartaaaaa", mira a su reina, quien expresa de modo no verbal su asentimiento y da permiso para que ejerza violencia.
  • Se sitúa la maternidad un grado por encima: "Sólo las espartanas traemos al mundo a hombres de verdad"
  • Es la reina quien, más allá del bien y del mal, asesina al malvado traidor. Vale, eso también podría hacerlo un hombre, pero...
  • Las mujeres espartanas no iban a la guerra a batallar contra los persas. Se quedaban en Esparta pariendo espartanitos. Sus vidas eran, pues, más importantes.
  • Mientras Leónidas muere llama a su mujer, pero no por su nombre, sino como "Mi reina". Se reconoce de esta forma el poder que ella tenía sobre él.
  • Durante toda la película el poderoso rey Leónidas trata siempre a su reina como si fuese alguien superior.
¿Conocéis alguna más? Hacédmela saber y la añadimos.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Divorcio "de género"

Eduardo Verdú puso el dedo en la llaga, y lo sorprendente es que lo hizo en El País. Se atrevió a hablar del "divorcio de género". Este es un extracto:

Cuando un matrimonio o una pareja con hijos se quiebra, en más del 95% de los casos el juez le otorga la custodia a la madre y, por tanto, también la casa, ya que el artículo 96 del Código Civil determina que la vivienda familiar corresponde al cónyuge al cargo de los niños. Así que el hombre ha de pagar la mitad de la hipoteca del piso donde ya no reside (pongamos unos 500 euros) y la manutención de los hijos (unos 400 euros al mes por niño). Si el padre tiene dos críos y un sueldo de 2.000 euros al mes le quedan 700 para sufragar un alquiler (u otra hipoteca) y subsistir. Si deja de aportar la manutención durante dos meses seguidos o cuatro no consecutivos irá a la cárcel.

El año pasado en España tuvieron que irse de casa 70.000 hombres, de los cuales el 80% no pudo pagar una nueva vivienda. La crisis incluso ha agudizado la tragedia de padres separados privándoles de su empleo. El 13% de los madrileños está divorciado o separado. Sin embargo, nuestra comunidad y el País Vasco son pioneros en ofrecer ayudas. El Instituto de la Vivienda de Madrid destina alrededor del 9% de las viviendas de protección oficial a los separados. El único inconveniente, además del ínfimo porcentaje, es que esas casas van en un 95% para las mujeres.

Un matrimonio suele durar quince años y medio, luego empiezan a volar los bostezos, los reproches o los jarrones. Ella acaba sola en la casa común frente a una pantalla de plasma y él comiendo conservas en el bungaló de un cámping de Getafe, El Escorial, Aranjuez, Villaviciosa de Odón o la Alameda de Osuna. Allí hay refugios para divorciados incapaces de permitirse el alquiler de un piso tras pagar la mitad de la casa en la que residen su(s) hijo(s), su ex pareja y quién sabe si el nuevo novio de ésta (no existe ninguna ley que exima al padre de aportar la mitad de la hipoteca de su antigua vivienda cuando ésta también es habitada por la flamante pareja de su ex).

Un hombre sin esposa, casa, hijos ni dinero debería ser la víctima de una hecatombe nuclear, no de un divorcio. Un hombre de cuarenta y tantos años (edad a la que se produce la mayoría de las rupturas) tiene derecho a restaurar su vida y a apostar por la felicidad junto a otra pareja, al lado de sus hijos y en una nueva casa, y a no a ser vapuleado por el tratado de Versalles del artículo 96 del Código Civil (según lo interpretan la mayoría de los jueces). Un divorcio no debe ser un castigo, sino una segunda oportunidad.


http://www.elpais.com/articulo/madrid/ruina/divorcio/elpepuespmad/20091110elpmad_9/Tes

viernes, 13 de noviembre de 2009

La falsa ideología de la discriminación

LA FALSA IDEOLOGÍA DE LA DISCRIMINACIÓN

Siempre he estado convencido que la auténtica libertad, el derecho a vivir no sometido, se encuentra en la propia posibilidad de poder decidir con independencia, sin condicionantes ni prejuicios. Por desgracia a las mujeres aún no se les ha brindado oficialmente ese privilegio, aunque de hecho la mayor parte lo vienen ejerciendo pues, aunque se nos quiera hacer comulgar con ruedas de molino, lo cierto es que la mujer moderna española que se ha educado en valores de igualdad, inteligente, preparada y cualificada por el hecho de ser persona con mérito y capacidad, tiene claro que hoy en día puede tener su techo de realización personal en esferas de decisión, poder y dirección a los que se ha incorporado, eso sí recientemente, sin que se puedan saltar varios escalafones generacionales sin plantear ello nuevas discriminaciones injustas. Esa mujer de futuro, hoy puede optar por dedicarse a la familia y cuidado de los hijos o por ese horizonte profesional que antes quedaba reservado al género masculino.

Mas la falsa ideología de la discriminación que sigue negando la mayoría de edad de las mujeres, no reconoce que el problema lo provoca el hecho de que a quien se niega la meta de realizarse con la atención y dedicación de la prole es a muchos padres que, hoy en día, también quieren participar en ese legítimo objetivo. Una falsa ideología que ha cambiado la tutela marital por una tutela institucional.

La solución, por tanto, pasaría por intentar combinar esas aspiraciones, creando una tercera intermedia conciliadora de la vida familiar y laboral, concienciando a los hombres en que solo su participación activa motivará a las mujeres a no ser heroínas de leyenda o frustradas amas de casa, sin descartar su libertad por esa dignísima opción.

Mas esa propuesta que beneficiaría sobre todo a las madres, se niega por las nuevas entidades tutelantes que reservan a sus pupilas un papel de humillante discriminación por el hecho de ser mujeres.

Francisco Serrano Castro

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domingo, 8 de noviembre de 2009

¿Saben poner la lavadora?


No recuerdo el programa, aunque supongo que sería "España Directo", o su correspondiente en las tardes de los domingos. El caso es que mientras paseaba por una tienda de electrodomésticos me he encontrado con una reportera micrófono en mano que preguntaba a hombres (no a mujeres) si sabían poner la lavadora. ¿Anecdótico? Me temo que no.

¿Qué habría pasado en el ministerio de igual-da, los diversos institutos de la mujer y no sé cuántas instancias legales más si la pregunta hubiera sido: ¿Sabe cambiar un enchufe? ¿Y si además se la hicieran sólo a mujeres?

Espabilemos, el sexismo no ha desaparecido, sólo ha cambiado de signo.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Caballerosidad, una muestra de opresión hembrista

SER UN CABALLERO NO PASA DE MODA, NI TIENE EDAD.

La caballerosidad bien entendida está al margen del tiempo. No sólo “en la mesa y en el juego se conoce al caballero”, sino en lo más esencial, el respeto por los demás, que es respeto por uno mismo y el dominio de los propios actos: un caballero nunca pierde la paciencia.

La caballerosidad no es cuestión de cultura, sino de educación. Hay personas muy cultas que no serán, ni han sido nunca, caballeros, porque carecen de educación. Hay personas sin una gran cultura, pero educadas, lo que les permite ser caballeros.

Actitudes de un caballero.

La caballerosidad no sólo se hace de gestos, sino de actitudes, por ejemplo, un perfecto caballero nunca pierde la paciencia. La razón es que si la perdiese, pondría en evidencia que no sabe contenerse y esto es impropio de un hombre.


* Un caballero nunca interrumpe a los demás cuando hablan, entre otras razones, porque supondría una falta de respeto a las ideas ajenas.

* Un caballero siempre demuestra respeto por los mayores, porque sabe que la sabiduría radica en ellos.

* Un caballero nunca se alegra de los errores ajenos, porque supone que la persona que ha errado lo último que necesita es su burla.

Conductas de caballerosidad.

Hasta aquí unos principios básicos de caballerosidad, que deben acompañarse de otras conductas, siendo la más dolorosa la de esperar a comer a una mujer cuando uno se muere de hambre, la comida se enfría, y nuestra deliciosa acompañante no parece tener ninguna prisa por empezar.

Entre las costumbres que se están perdiendo, no sólo por culpa de los hombres, sino por las actitudes de ciertas mujeres que no quieren ser tratadas como damas (la esencia de la feminidad), destacamos:


* Ceder el paso o abrir antes la puerta del coche a la acompañante.

* En los restaurantes, acercar el asiento a la señora.

* En un transporte público, ceder el asiento a una señora o a una persona mayor.

* Coger la carga a la mujer. Es más que chocante ver a mujeres cargadas de bultos a la salida de los supermercados y los maridos fumando un cigarro. Una foto de esta escena debería convencer a cualquier juez para concederla el divorcio.

* En los días de frío, el caballero siempre cede la chaqueta a la mujer.

* Si nuestra acompañante lleva tacones, siempre se ofrece el brazo. ¿Puedo ofrecerte mi brazo?.

* Si estamos en un acto social, siempre preguntar a la acompañante si podemos traerle algo. Siempre estar pendiente de que se sienta atendida y cómoda.

* Nunca fijar la mirada en una mujer en compañía de otra.

* Cuando la mujer llega tarde a la cita y se disculpa (hipócritamente porque ninguna mujer que se precie es puntual) contestarla que “ha merecido la pena la espera”.



Y así podríamos hacer una lista interminable.

Lo peor de todo es que muchos hombres renuncian a ser caballeros porque muchas mujeres les califican de anticuados, lo que es cierto, pero el que realmente es aun caballero no puede dejar de serlo a pesar de los que le digan. En un estilo de vida. La única elegida por los que anteponen el respeto y la cortesía a todo lo demás.
Si las mujeres exigiesen ser tratadas con caballerosidad, se evitarían muchos de los problemas que leemos a diario.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Mujeres más responsables en la conducción. ¿Y más eficaces?

Entre 25 y 44 años el número de hombres muertos en accidente de tráfico quintuplica el de mujeres. Francisco Tortosa, un psicólogo que ha estudiado este tema, lo explica afirmando que ellas asumen menos riesgos. Me gustaría saber si uno de los que evitan es, precisamente, el de conducir.

¿Se ha preguntado alguien si el número de desplazamientos en que el conductor es hombre entre 25 y 44 años quintuplica al número de desplazamientos en que el conductor es mujer entre 25 y44 años?

Supongo que la conducción también es Por ellas, para ellas... y de ellos

Las mujeres son más responsables que los hombres en la conducción y más respetuosos con las normas, aunque una de cada cinco se declara a favor de eliminar los límites de velocidad fijados en las autopistas y consideran el "placer" como la principal causa de exceso de velocidad al volante.
Así lo ha asegurado a EFE Francisco Tortosa, catedrático de Psicología de la Universitat de València y director del grupo Precovir, que ha organizado el segundo Congreso Internacional de Prevención de Riesgos en los Comportamientos Viales, que del 5 al 7 de noviembre se celebrará en Valencia.
Uno de los temas que se abordará durante la reunión será cómo se comportan los hombres y las mujeres frente a la conducción, ya que se ha constatado que la tasa de muertos en accidente de tráfico en hombres es cinco veces mayor al de mujeres en el tramo de edad comprendido entre los 25 y los 44 años.
Aunque los hombres disponen de mejores habilidades motoras que favorecen la conducción, las mujeres "compensan" su menor habilidad motora disminuyendo el riesgo, según fuentes de Precovir, que indican que mientras los varones consideran que la sanción tiene un carácter recaudatorio, las féminas le ven una finalidad educativa.
Además, la conducción produce en las mujeres mayor ansiedad y más estrés que en los hombres, a quienes conducir les relaja, aunque de forma paradójica la masculinidad es un predíctor de infracciones de tráfico e infracciones agresivas.
En este último aspecto, algunos estudios ponen de manifiesto que el "anonimato y la desindividualización que tiene lugar en el contexto de la conducción puede incrementar la escalada de agresividad por parte de las mujeres", y que las mujeres jóvenes registran niveles mayores de agresión que los varones de mayor edad.
Por edades, los jóvenes de entre 18 a 24 años exceden con más frecuencia los límites de velocidad, y los conductores de entre 30 y 41 años son los que en más ocasiones gritan o insultan durante la conducción, aunque a partir de los 45 años es menos probable observar estas conductas.
"El anonimato que permite el vehículo y la posibilidad de huida, así como la distancia física que posibilita el vehículo contribuyen a la manifestación de las conductas violentas y agresivas", según la organización del congreso.
El 75,1 por ciento de las mujeres declara estar de acuerdo con los límites de velocidad, frente al 60 por ciento de los hombres, según datos facilitados por Precovir, que recuerda que el exceso de velocidad está detrás de uno de cada tres accidentes.