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viernes, 21 de agosto de 2009

Mis problemas con la autopublicación en Lulu



Publicar un libro en estos tiempos de crisis económica es difícil. Si el libro va en contra del poder establecido, aún más. En una sociedad en la que es difícil expresar opiniones contrarias al feminismo de género si uno no es mujer, publicar un libro titulado "Por ellas, para ellas... y de ellos" parece ser una temeridad, una misión imposible o una fuente de desánimo permanente.

Lo intenté con un par de editoriales convencionales. El comentario más suave que recibí sobre el texto es que es "muy bestia". Me insinuaron que no se atrevían a publicarlo porque no tendría una buena acogida en el entorno, no porque lo que allí se expone es más o menos cierto. Descartada la vía de la editorial de toda la vida, probé con la impresión bajo demanda. Hay dos lugares principales. Lulu y Bubok. El segundo lo descarté por su elevado precio y me quedé con Lulu donde conseguí sacar al mercado la copia a 19,95 euros más gastos de envío, que tampoco es ningún regalo. Por cierto, mis ganancias de creador están en menos de 2 euros por cada ejemplar vendido. En la última entrega, por dos libros he cobrado 3 euros y 84 céntimos. Vamos, que no me sacan de pobre precisamente cuando el libro puesto en casa le cuesta al lector 24 euros prácticamente.

El libro llega un año publicado, con un ISBN de Estados Unidos, a la venta en algunas librerías electrónicas de las que ninguna es española, y recientemente me he encontrado con que no se le localiza en el buscador de Lulu. Si entras en lulu.com y escribes en el buscador "por ellas, para ellas... y de ellos" verás cómo te dice que no hay ningún contenido interesante en Lulu con ese título, sugiriéndote probar en otros idiomas donde sí aparece. Debe ser que escribí el libro en castellano antiguo y no entra en los cánones.

No sé si es que al cabo de un año a la venta el libro caduca la posibilidad de encontrarlo en Lulu, si es que alguien de la empresa se lo ha leído y ha decidido que no interesa a nadie, o si el libro es tan políticamente incorrecto que ni siquiera de esta forma se le puede dar a conocer. No puedo averiguarlo porque ya no hay forma de contactar con la gente de Lulu para que me expliquen qué ha ocurrido, y me estoy planteando seriamente la posibilidad de imprimirlo en mi casa, encuadernarlo en mi casa y venderlo a precio de coste. Es una posibilidad.

Visto lo visto, creo que el próximo paso en la autopublicación es la autoimpresión, autoencuadernación y autoenvío. Estas empresas cobran demasiado por el proceso.

domingo, 14 de junio de 2009

Violencia ganancial


En la mayor parte del territorio de España cuando uno contrae matrimonio lo hace en régimen de gananciales. Esto, más o menos, significa que a partir de ese momento las posesiones de cada uno dejan de ser propias de él o ella, para serlo de la nueva unidad familiar. La sociedad de gananciales es una rémora del concepto de matrimonio judaico-cristiano-católico, esa concepción en la que cada uno era la media naranja del otro y en la que cuando se contraían nupcias se hacía para toda la vida y sin ningún tipo de limitación.

Los tiempos han cambiado. Ahora nadie se casa para toda la vida, y cuando se contrae matrimonio suele hacerse en régimen de separación de bienes. Ahora los dos miembros de la pareja suelen tener sus trabajos, sus ingresos, sus propiedades y también sus aventurillas extramatrimoniales, aventurillas que tarde o temprano acaban con la relación "oficial". Incluso aunque no fuera así, el amor no es eterno y el de pareja menos, las relaciones suelen terminarse por sí mismas en un tiempo más breve del que les gustaría a aquellos que defienden la pareja basada en el amor romántico por los siglos de los siglos.

El amor se rompe, llega un momento en la vida en que ya no nos apetece estar más con aquella persona a la que decidimos unirnos hace años, bien sea porque hay otra que nos gusta más, porque nos hemos hartado de su presencia, de sus continuos rechazos a nuestra familia de origen, de su mal humor, de sus ronquidos o del olor de sus pedos. ¿Y qué ocurre en este momento? Pues que hay que disolver la sociedad, que a estas alturas suele incluir hijos, casa, coche, dinero y otro buen número de propiedades comunes.

Disolver una sociedad en régimen de separación de bienes es relativamente fácil, cada uno se queda con lo suyo y ya está. Los hijos no son repartibles, pero en el tema de las custodias poco a poco se va tendiendo a que no haya un progenitor en régimen de visitas yque estén con ambos en una proporción de tiempo similar, lo que se ha dado en llamar guarda o custodia compartida. Así que si uno se casa en régimen de separación de bienes y después del divorcio acuerda una custodia compartida para los hijos, la ruptura es relativamente poco traumática.

Ahora bien, ¿qué ocurre en aquellas parejas, aparentemente arcaicas pero todavía muy frecuentes, en las que sólo trabaja uno de los dos miembros (típicamente el hombre) y el matrimonio está en régimen de gananciales? ¿O cuando uno de los dos miembros fallece y el otro se lleva las tierras del pueblo y las propiedades de la familia de origen de aquél?

La sociedad de gananciales es manifiestamente injusta en una sociedad como la del siglo XXI en la que se rinde culto a la propiedad privada, al hedonismo, a la felicidad, a la vida eterna en el mundo terrenal y a tantos otros valores mundanos. Desde nuestra mentalidad hipermoderna, lo de cada uno es de cada uno y nada es de todos, porque las relaciones de pareja ya no son efímeras ni breves y es justo que nadie tenga que mantener ni aportar nada a quien nada es en su existencia.

Nadie puede estar obligado a permanecer y convivir con quien no quiere estar. La frase no es mía, sino de nuestro ilustrísimo y feminista presidente, don José Luis Rodríguez Zapatero. Esta declaración de principios contrasta fuertemente con el mantenimiento de un régimen matrimonial judeo-cristiano-católico, en el que se entiende que la pareja ha de estar junta para toda la vida, y que el cese de la convivencia no supone el cese de las obligaciones económicas del aprovisionador con el aprovisionado.

Mantener la sociedad de gananciales es una forma de fomentar el repudio en las parejas, algo arcaico y relacionado con el patriarcalismo más casposo. La obligatoriedad de uno de los miembros de la pareja de seguir manteniendo económicamente al otro tras la ruptura, las pensiones encubiertas para el ex-cónyuge en forma de pensiones alimenticias que superan con mucho la cuantía de lo que realmente necesitan los hijos, la concepción de que el progenitor no custodio es quien ha de pagar de forma casi íntegra todos los gastos de los hijos, o el privarle de lo que antaño debió ser su hogar, son patrones de comportamiento socialmente aceptados y que permiten que la parte "económicamente más débil" pueda repudiar en el momento en que quiera y por el motivo que le dé la gana a la parte "económicamente más fuerte".

Veámoslo desde otro ángulo. Pensemos que a nadie se obliga a no trabajar fuera de casa, por mucho que nos quieran convencer de lo contrario. Llevemos a cabo una separación de bienes de oficio, y acabemos con la sociedad de gananciales. Que cada palo aguante su vela, y que nadie se quede con la herencia de su cónyuge, con las tierras del pueblo de su cónyuge, ni con su sueldo, su casa o la parte proporcional del tiempo de convivencia con sus hijos sólo porque decidió no trabajar fuera de casa, no cotizar a la Seguridad Social ni al paro. Cenicienta y Pretty Woman son cuentos, y en ningún modo deben orientar nuestra existencia.

La sociedad española del siglo XXI continúa permitiendo las mismas cacicadas que en los siglos anteriores, sólo han cambiado los protagonistas y, en algunas ocasiones, el sexo de éstos. ¿Para qué dar voz a quienes critican abiertamente los abusos de la Iglesia en el pasado, si ellos están cometiendo idénticas o mayores tropelías? Ya está bien. Nuestros poderes públicos no nos defienden, sobrevaloran los derechos de la mitad de la población para infravalorar los de la otra mitad, miles de hombres son miserablemente expoliados cada año por motivos "legales" y nadie dice nada, o al menos nadie hace nada que pueda defenderles. ¿Por qué? Pues porque todo es Por ellas, para ellas... y de ellos

Más...
la ex-mujer de Michael Douglas exige la mitad de su sueldo por Wall-Street 2. (añadido 12-7-2o10)

jueves, 4 de junio de 2009

Comprar "Por ellas, para ellas... y de ellos" en Amazon

Me han llegado varias quejas sobre la dificultad para comprar "Por ellas, para ellas... y de ellos" ya que al parecer no lo traen a las librerías y la única vía es mediante la compra online. Si no queréis hacerlo en Lulu, otra vía es en Amazon:

http://www.amazon.com/ellas-para-ellas-ellos-Spanish/dp/1409224899/ref=sr_1_2?ie=UTF8&s=books&qid=1244133682&sr=1-2

miércoles, 27 de mayo de 2009

Nota de prensa sobre "Por ellas, para ellas... y de ellos"

Continúo intentando dar a conocer "Por ellas, para ellas... y de ellos", y creedme que no es tarea fácil. Mi último intento ha sido publicar una nota de prensa en notasdeprensagratis.com, un lugar donde puede hacerse de forma gratuita ya que, como comprenderéis, no voy a salir de pobre a base de escribir libros y publicarlos bajo demanda, y tampoco es cosa de pedirle dinero a mi señora para publicitar un libro que ni sabe que existe.

La dirección es: http://www.notasdeprensagratis.com/general/somos-como-espermatozoides-y-ovulos.htm . Si queréis, echadle un vistazo... y dádselo a conocer a todo el que podáis.

lunes, 25 de mayo de 2009

Mi primera colaboración en Globedia

"Por ellas, para ellas... y de ellos" sale del armario. Me he atrevido a poner una nota de prensa sobre el libro en Globedia. Veremos qué ocurre. ¿Se mosquearán los colectivos feministas de género? ¿Me llamarán machista? ¿Se meterán conmigo? ¿Me amenazarán por expresar mis opiniones? ¿Me llevarán a la televisión para entrevistarme? ¿Me pedirá consejo ZP a la hora de diseñar sus nuevos enfoques sobre la igualdad? ¿Me nombrarán ministro del ramo? ¿Me leerá alguien?

Mientras obtengo respuesta a estas preguntas podéis ver la nota de prensa en http://es.globedia.com/somos-como-espermatozoides-y-ovulos

Animaos a escribir. A mí no me han censurado ni una línea. ¡Viva la libertad de expresión!

domingo, 19 de abril de 2009

Un comentario sobre "Por ellas, para ellas... y de ellos"


Acabo de recibir el permiso de una comunicante anónima que ha leído Por ellas, para ellas... y de ellos y me ha enviado su comentario sobre el libro. Aquí podéis leerlo:


Carlos Gallego habla en su libro sobre los roles de la mujer y del hombre y que en el siglo XXI los roles han cambiado mucho.

Creo que las mujeres tienen, en la actualidad y por escrito los mismos derechos que los hombres, pero existe todavía injusticia social, no tanta como las hembristas nos quieren hacer pensar.

Carlos Gallego defiende la opinión de que los hombres ya no son el sexo fuerte sino que se han convertido en el sexo débil, ganando por ello, la mujer más poder.

Para mí, esta idea es original y me ha sorprendido.

Normalmente, en los medios de comunicación, en la escuela, y por parte de otras mujeres... he oído siempre que las mujeres son el sexo débil, que no tienen los mismos derechos que los hombres. Pero, desde el momento que empecé a leer este libro hasta que lo he terminado, no volveré a considerar a la ligera y de forma sobreentendida que las mujeres por ser mujeres son automáticamente el sexo débil. Sí, creo que las mujeres tienen menos fuerza pero tienen otras armas para triunfar sobre el hombre. Llorar, criticar entre las amistades y familiares al hombre que vive con ellas..., las mujeres tienen más poder del que ellas creen.

Para la sociedad del siglo XXl, la mujer sigue siendo el sexo débil, pero cada vez hay más hombres que se ven sometidos a sus mujeres
.
Carlos Gallego habla sobre todo esto, y yo nunca había considerado este tema desde ese punto de vista. Es ciert que, hay más organizaciones para las mujeres que para los hombres. Creo que es positivo que Carlos Gallego trabaje en una institución que preste ayuda a los hombres.

Para mí, hembrismo y machismo son innesesarios, necesitamos a ambos sexos para disfrutar de una vida que sea nuestra y no alcanzaremos si luchamos unos contra otros.
En este siglo es importante que ambos sexos trabajen juntos.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Ahora sólo quedan los instintos - Por ellas, para ellas... y de ellos Lite cap. 2

Más información en "Por ellas, para ellas... y de ellos"


... AHORA SÓLO QUEDAN LOS INSTINTOS

sin una respuesta sin ningún sentido
tan solo dices que siga mi camino
sabes que pudimos ser diferentes
que escondes tu vida entre dos frentes
sabes que todo pudo ser distinto
que ahora solo quedan los instintos
(Cromosomas Salvajes. Aviador Dro, 1985)



Supongo que desde tu visión inocente de la vida todavía creerás aquello de que los seres humanos somos libres, que nuestro comportamiento está regido por nuestra razón y que los instintos y los programas de la especie son cosa de especies animales. Nosotros somos los reyes de la creación y, como tales, tomamos nuestras propias decisiones de acuerdo a criterios estrictamente racionales. Sabemos distinguir el bien del mal, y somos muy capaces de dirigir nuestras vidas sin la ayuda de nadie. Ciertamente hay personas enfermas, retrasadas o incompetentes, pero tú no crees que lo seas. De hecho, los enfermos, retrasados o incompetentes afortunadamente son los menos.
¿Y cómo eres capaz de creerte esto si no crees que los Reyes Magos vienen de Oriente? ¿Ni los niños de París? ¿Ni en un diablo con rabo y tridente que va a recoger tu alma cuando mueras? Pues sencillo: Nadie necesita que creas que en los Reyes Magos, ni en la cigüeña ni en el diablo negro y rojo rodeado de llamas. No hay intereses económicos de por medio. En cambio, si te crees un ser racional es fácil convencerte con argumentos aparentemente veraces y mediante el empleo de técnicas de persuasión. Tu propia racionalidad te hace vulnerable al engaño, a mentiras meditadas y orquestadas para dar poder a quien menos esperas.


Los seres humanos somos capaces de construir autovías, catedrales, coches y hasta naves espaciales. Eso es una muestra de nuestra preclara inteligencia, de que somos el ser más evolucionado de los que habitan la Tierra porque hemos sido los únicos capaces de conquistarla. Eso muestra que nuestra capacidad racional está fuera de toda duda. O, al menos, eso quieres creer. Pero también las cigüeñas recorren largas distancias por el aire sin necesidad de GPS, construyen sus nidos en lo más alto de nuestras torres y no necesitan de ninguna energía exterior para propulsarse por el aire. No tienen un lenguaje articulado, pero tampoco les hace falta. Así que quizás tampoco seamos tan superiores a las cigüeñas, ¿no?

Siempre me ha resultado sugerente la idea de que nos movemos por instintos en lugar de por la razón. Creo firmemente que ésta, más que para orientar nuestro comportamiento, nos sirve para justificarlo: Actuamos en base a los instintos y creamos una explicación con la razón. Así que lo que nos hace superiores a las cigüeñas no es nuestra habilidad para colonizar el medio, sino la capacidad para explicar lo que hacemos.


Así que remontémonos al momento de la creación del ser humano. No, mejor, remontémonos un poco antes. Analicemos los seres que dan lugar al ser humano, y dejemos de buscar qué fue antes, si el huevo o la gallina. Vayamos a los lugares donde se fabrican los huevos: Ovarios y testículos. O, mejor, testículos y ovarios. Allí nos encontramos con los espermatozoides y los óvulos esperando para cumplir su misión. Ellos son el germen de nosotros, futuros seres humanos racionalizadores. Ellos tienen la clave para entender qué nos ocurre cuando vamos creciendo.