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domingo, 18 de julio de 2010

¿Epidemia de divorcios?

Puede que sea una casualidad, pero últimamente en mi entorno se están rompiendo un buen número de parejas, y no hablo de aquellas en las que uno de los dos decide convivir con el otro porque no le queda más remedio, que haberlas haylas. Hablo de hombres de cuarenta y tantos o treinta y muchos años, que tras un buen número de años de convivencia deciden liarse la manta a la cabeza y romper con la que hasta entonces era su compañera sentimental, dando al traste con una familia estructurada, sorprendiendo a propios y extraños porque jamás se habría podido esperar tal cosa de gentes tan bien avenidas, y dejando perpleja a la que hasta entonces fue su compañera.

Me pregunto por qué hacen eso, y también se lo he preguntado a algunos de ellos. Conocer la versión del interesado, y en este caso también de la afectada, suele ser más práctico que andar haciendo cábalas sobre lo que sucedió. Ellas me hablan de que él se había ido distanciando, que no le daban importancia, que ha sido una rabieta del momento, que ha sido influenciado por su malvada madre o hermanas, o que seguramente se ha buscado un rollete por ahí afuera. Ellos no.

¿Qué cuentan los hombres que se divorcian de sus mujeres? Sus respuestas son sencillas y escuetas: Están hartos y confusos. En ningún caso lo atribuyen a una rabieta pasajera y, aunque pudiera haber otras personas en sus vidas, no las ven como desencadenantes sino como consecuencia del deterioro de su relación, como si se hubieran buscado una nueva pareja al haber obtenido el divorcio emocional pero no el legal.

¿De qué están hartos? De ser dominados por sus mujeres, de que ellas sean quienes deciden qué tienen que hacer, cuándo tienen que hacerlo, cómo tienen que hacerlo, del rechazo de ellas hacia sus madres y hermanas mientras ellos tienen que reír forzosamente las gracias de sus suegros , suegras, cuñadas y cuñados y estar siempre disponibles para lo que decidan, del gasto excesivo especialmente si el dinero no lo ganan ellas, de que más que en su casa viven en un lugar extraño hecho a imagen y semejanza del gusto de sus mujeres, de una vida social vacía, de patrones de relación en los que se les saca punta a todo si a ellas no les conviene. Están hartos de ellas, de su lado oscuro.
¿Hombres dominados por sus mujeres? Alguien dirá que son los cuatro calzonazos que existen en todas partes, pero no es verdad. Los que yo conozco son tipos íntegros, cuyo principal pecado fue tratarlas a ellas como iguales, intentar compartir en la riqueza, la pobreza, la salud y la enfermedad con ellas. Estos tipos, tras un buen número de años de convivencia, fueron descubriendo que no se habían casado con el hada buena sino con la bruja mala y ahora intentan reconducir sus vidas. Ni son maltratadores, ni alcohólicos, ni drogadictos, ni calzonazos, sólo tipos normales que se equivocaron al elegir pareja.
¿Y por qué se han dado cuenta? Después de años de convivencia uno va viendo demasiadas cosas como para obviarlas todas o como para atribuir siempre intenciones benéficas a acciones que le producen daño. Además, hay cosas que pocos hombres perdonaríamos. Decía Shere Hite que lo más importante para el varón es sentirse aceptado, y el rechazo a tu familia de origen, sea por el motivo que sea, es también una muestra de rechazo a uno mismo, como también lo es el gastarse alegremente el dinero que a uno tanto le ha costado conseguir, o el que se intente educar a los hijos por medios emocionalmente salvajes. Se han dado cuenta porque todo era demasiado evidente y porque hasta la comprensión tiene un límite.

Están confusos porque no saben hacia dónde quieren ir, porque quisieron crear un hogar con aquella mujer de la que ahora se separan. Ya no son unos niños y sus intereses y aficiones han cambiado desde entonces. Aunque de forma más o menos transitoria vuelvan a antiguos rituales de apareamiento saliendo por las noches de copas, quedando para cenar con mujeres o buscando sexo en ellas, ahora lo importante es tener alguien con quien compartir la vida privada. Como decía Alejandro Sanz, "a la primera persona...", tan difícil de encontrar.
Aquella relación, la idea de familia, les daba seguridad. Funcionaba como el antídoto al miedo a la soledad, a ese vacío de la vida privada que todos y cada uno de los seres humanos arrastramos y que cada uno intentamos tapar a nuestra manera. Ahora no hay un camino, no hay ni casa, ni hijos, ni retribuciones económicas porque una buena parte de todo se lo lleva ella tras el divorcio. Quedan ellos mismos, con sus manos y sus capacidades para salir adelante en una vida que tienen que empezar a escribir desde cero y sin apoyos porque nadie parece comprenderles, y porque las nuevas parejas que creyeron crear son aún más efímeras y dañinas que la antigua.

Mis amigos se divorcian, y en mi intimidad estoy seguro de que envidio su arrojo por hacerlo.

martes, 2 de febrero de 2010

Felicidad varonil y divorcio

Según el estudio "You can't be happier than your wife", lanzado recientemente por el Forschungsinstitut zur Zukunft der Arbeit, un instituto con sede en Bonn que investiga asuntos relacionados con el mundo laboral, si un marido es más feliz que su esposa aumenta el riesgo de que la pareja se divorcie.

Los autores se preguntan si la felicidad subjetiva en el marido y la mujer tiene que ver con el divorcio. Para responderse a la pregunta han utilizado tres paneles con individuos reales, unos felices y otros infelices, se entiende.

La conclusión a la que los estudiosos han llegado es que, si el marido es más feliz que la mujer –incluso en el primer año de matrimonio– aumenta la probabilidad de una futura separación. La relación entre felicidad masculina dentro del matrimonio y divorcio se debe, siempre según el estudio, a la aversión de las esposas a ser más infelices que sus contrapartes matrimoniales. En estas parejas no se produce lo que los autores llaman una “transferencia de utilidad” entre los esposos. Lo curioso es que en el caso opuesto, es decir, marido infeliz-esposa feliz, no se aprecia el mismo riesgo de divorcio.



sábado, 14 de noviembre de 2009

Divorcio "de género"

Eduardo Verdú puso el dedo en la llaga, y lo sorprendente es que lo hizo en El País. Se atrevió a hablar del "divorcio de género". Este es un extracto:

Cuando un matrimonio o una pareja con hijos se quiebra, en más del 95% de los casos el juez le otorga la custodia a la madre y, por tanto, también la casa, ya que el artículo 96 del Código Civil determina que la vivienda familiar corresponde al cónyuge al cargo de los niños. Así que el hombre ha de pagar la mitad de la hipoteca del piso donde ya no reside (pongamos unos 500 euros) y la manutención de los hijos (unos 400 euros al mes por niño). Si el padre tiene dos críos y un sueldo de 2.000 euros al mes le quedan 700 para sufragar un alquiler (u otra hipoteca) y subsistir. Si deja de aportar la manutención durante dos meses seguidos o cuatro no consecutivos irá a la cárcel.

El año pasado en España tuvieron que irse de casa 70.000 hombres, de los cuales el 80% no pudo pagar una nueva vivienda. La crisis incluso ha agudizado la tragedia de padres separados privándoles de su empleo. El 13% de los madrileños está divorciado o separado. Sin embargo, nuestra comunidad y el País Vasco son pioneros en ofrecer ayudas. El Instituto de la Vivienda de Madrid destina alrededor del 9% de las viviendas de protección oficial a los separados. El único inconveniente, además del ínfimo porcentaje, es que esas casas van en un 95% para las mujeres.

Un matrimonio suele durar quince años y medio, luego empiezan a volar los bostezos, los reproches o los jarrones. Ella acaba sola en la casa común frente a una pantalla de plasma y él comiendo conservas en el bungaló de un cámping de Getafe, El Escorial, Aranjuez, Villaviciosa de Odón o la Alameda de Osuna. Allí hay refugios para divorciados incapaces de permitirse el alquiler de un piso tras pagar la mitad de la casa en la que residen su(s) hijo(s), su ex pareja y quién sabe si el nuevo novio de ésta (no existe ninguna ley que exima al padre de aportar la mitad de la hipoteca de su antigua vivienda cuando ésta también es habitada por la flamante pareja de su ex).

Un hombre sin esposa, casa, hijos ni dinero debería ser la víctima de una hecatombe nuclear, no de un divorcio. Un hombre de cuarenta y tantos años (edad a la que se produce la mayoría de las rupturas) tiene derecho a restaurar su vida y a apostar por la felicidad junto a otra pareja, al lado de sus hijos y en una nueva casa, y a no a ser vapuleado por el tratado de Versalles del artículo 96 del Código Civil (según lo interpretan la mayoría de los jueces). Un divorcio no debe ser un castigo, sino una segunda oportunidad.


http://www.elpais.com/articulo/madrid/ruina/divorcio/elpepuespmad/20091110elpmad_9/Tes

lunes, 19 de enero de 2009

Amy Winehouse no permitirá a su marido divorciarse

¿Imagina el lector la cara que se le pondría a los colectivos feministas si el titular fuese "Blake Fielder no permite a Amy Winehouse seguir adelante con el divorcio".

Pero no nos extrañemos. Ya sabemos que todo es "Por ellas, para ellas... y de ellos"


Amy Winehouse no permitirá a su marido seguir adelante con el divorcio

Ayer, 14.43
Europa Press

* Imprimir

La popular y polémica cantante británica, Amy Winehouse, aseguró que no permitirá a su marido, Blake Fielder Civil, seguir adelante con la demanda de divorcio contra ella. El joven productor inició los trámites para separarse de su mujer después de que apareciesen en la prensa unas fotografías en las que ella salía con el actor Josh Browman en una actitud cariñosa, disfrutando de unas vacaciones en la isla caribeña de Santa Lucía. La cantante señaló que "Blake es la versión masculina" de ella misma, y que por ello son "perfectos el uno para el otro". Seguir leyendo el arículo
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Amy Winehouse no permitirá a su marido seguir adelante con el divorcio Ampliar fotografía

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El marido de Amy, Blake Fielder, se encuentra actualmente en la cárcel por tenencia de drogas, pero continúa adelante con su demanda de divorcio contra la cantante, quien reconoció que a pesar de mantener una relación con Blake ella no va a dejar de tener "alguna aventura", ni a dejar de disfrutar de su tiempo. Sin embargo, explicó que las fotografías con Josh Browman solamente reflejaban unas vacaciones juntos, aunque "él es encantador", pero para mantener una conversación o una buena charla juntos.

Y es que, para la cantante "Blake es la versión masculina" de ella misma, y dice que son tan iguales que son perfectos el uno para el otro. Por ello, esperará a Blake en la isla de Santa Lucía, donde se encuentra todavía de vacaciones, ya que según dijo no piensa volver a Inglaterra sin él. "Todavía amo a 'mi Blake, por lo que no permitiré que se divorcie de mí", sentenció la cantante, según informaciones de 'People', recogidas por otr/press. Por su parte, la madre de Blake Fielder, Georgette Civil, declaró que el divorcio "seguirá adelante".

PROBLEMAS

La tumultuosa relación de la pareja sufrió su primer gran problema en octubre de 2007, cuando Amy y su esposo fueron descubiertos en un hotel de Noruega consumiendo marihuana. De hecho, el proceso judicial por este caso continúa abierto. A partir de entonces la vida de la cantante entró en una espiral de problemas, que se hicieron patentes con su rápido empeoramiento físico y sus problemas de salud. En 2008 fue difundido un vídeo donde supuestamente se observaba a la cantante consumiendo crack.

Por su parte, Blake Fielder, mantiene en la actualidad importantes problemas con las drogas, e incluso llegó a reconocer hace unos meses que él era el culpable de haber incitado a Amy a caer en una espiral de drogas y autodestrucción. Desde entonces, la cantante se encuentra en una clínica de desintoxicación tratando de salir adelante y de recuperarse definitivamente de su adicción a las drogas, mientras su pareja cumple condena en la cárcel por la tenencia de sustancias ilegales.

domingo, 19 de octubre de 2008

Los divorcios más caros de la historia

En MSN han hecho una recopilación de los divorcios más caros de la historia. Han cogido un grupo de 16 famosos y una famosa, y nos cuentan lo que les cuestan. Como otros medios, ellos tampoco se libran de la tendenciosidad de la información por razón de género: En la portada, el único divorcio femenino que le cuesta dinero a ella, el de Madonna. Los otros 16, en los que los hombres son los paganos (y alguno de ellos con una cantidad más que mareante incluso en comparación a las de los demás), deben ser divorcios de segunda fila que no merecen la atención del público. No, lo que importa es que a Madonna divorciarse le va a salir caro. ¿Cómo es posible? ¡Por favor! Las mujeres jamás tendrían que pagar en el divorcio. Se ve que Madonna es adelantada hasta para eso.

A mí me sigue chocando que tras el divorcio uno tenga que repartirse a medias lo conseguido. Curioso concepto de justicia éste. No creo que Heather Mills tuviese nada que ver con Yesterday, ni la ex de Phil Collins con Sussudio, ni la ex de Abramovich con el Chelsea y con sus multimillonarios negocios. Lo miremos por donde lo miremos, es un abuso que alguien se lucre del trabajo pasado de otra persona con la que se casó, y aún más abuso el que se lucre del trabajo desempeñado cuando ya ni siquiera eran pareja.

Vale, el matrimonio es una sociedad, si lo entendemos en términos legales. Pero el cónyuge que no realiza la actividad debería tener el derecho a beneficiarse del resultado de esa actividad mientras se produce la convivencia. No creo que en ningún caso hubiera que indemnizarle por los excesos de fortuna producidos por cualquier tipo de actividad creativa, o laboral. No es justo, lo miremos por donde lo miremos. A ver si con el ejemplo de Madonna se empieza a pensar y nos damos cuenta de que cada uno debería reclamar en función de lo que ha aportado, no de lo que ha aportado el de al lado.

Sí, desgraciadamente yo también me casé en régimen de gananciales así que ya sé lo que me espera. A ver si al menos tarda en llegar...

Claro, es que todo es
"Por ellas, para ellas... y de ellos". No podía ser de otra forma.