Definitivamente algo está empezando a cambiar. Por fin se toman en cuenta las necesidades del género masculino.
Pildoritas:
Para Barrio, las diferencias madurativas se podrían reducir con un modelo de educación diferenciada, «un tema que en España no se puede ni chistar en el ámbito académico», opina.
En Estados Unidos, que han hablado largo y tendido sobre el fenómeno, se suele mencionar la idea del fracaso educativo en los niños. Según esta explicación, los chicos salen tan vapuleados de la enseñanza obligatoria que empiezan a optar por otras vías para ganarse la vida.
Hay diferencias de comportamiento entre hombres y mujeres e incluso hay quienes defienden que los varones son más movidos y los sistemas educativos, estáticos y de escucha, están pensados para que se adapten mejor ellas.
Pero, volviendo al paso anterior, al universitario, hay un último argumento que resuena en los sectores más conservadores de Estados Unidos: el izquierdismo y el feminismo que impera en las universidades sería hostil con los hombres y por eso estos no querrían continuar con el recorrido académico.
Rodríguez, por su parte, reconoce que el mundo «está cambiando más para los chicos que para las chicas en términos negativos y ya no es tan seguro para ellos como lo fue antaño».
