Hay que tener valor para atreverse con lo que ha escrito este buen hombre. Se atreve a criticar abiertamente la filosofía de género y a enfrentarse al concepto hembrista de igualdad que tanto predicamento tiene entre nuestra clase política. No es que descubra nada nuevo, pero no suele ser habitual que se expresen opiniones con esta crudeza.
No es el único. Por las mañanas me despierto con Carlos Herrera y su repaso de los titulares de prensa. Allí también hay bastante mofa y crítica de las sandeces de nuestra ministra de desigualdad. Y por las calles las mismas mujeres me reconocen que ellas están sobradas de derechos mientras nosotros estamos mucho más abajo.
¿Dónde están nuestros políticos? ¿Acojonados por el poder del voto femenino? Vaya democracia más rara esta que sacrifica a los hombres en beneficio de las mujeres y después dice que son ellos los dominadores.
Si queréis leer el texto de Gabriel Albiac, ha sido publicado en ABC (por supuesto, Ni El País ni la Ser se harían eco nunca de cosas como esta). La dirección es:
http://www.abc.es/20090527/opinion-firmas/contra-igualdad-20090527.html
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sábado, 30 de mayo de 2009
jueves, 31 de julio de 2008
Feminismo y masculinismo
Por ellas, para ellas... y de ellos. Parte 5
Feminismo y masculinismo, los movimientos de liberación
El ismo moderado que intenta defender los derechos de la mujer es el feminismo, que ha conseguido logros envidiables desde la época del sufragismo, cuando se reclamaba el derecho al voto para las mujeres. Se distinguen dos tipos de feminismo: El liberal, que busca la igualdad entre hombres y mujeres y con el que creo que pocas personas estarán en desacuerdo, y el feminismo radical o de género, empeñado en mantener que el mundo es un patriarcado en el que los hombres dominan y mantienen sojuzgadas a las mujeres por todos los medios a su alcance, uno de los cuales es la violencia real o simbólica.
El feminismo de género no busca la igualdad, sino la dominación del sexo masculino por parte del femenino y la restricción de sus derechos mediante medidas de discriminación positiva y leyes que protegen en exclusiva derechos de las mujeres.
El masculinismo no ha pasado más allá de ser una entelequia, siendo incluso a veces un modelo de apoyo al feminismo de género compuesto por grupos de hombres que creen vivir en un mundo patriarcal, ellos sabrán por qué. El masculinismo nunca ha estado asentado, no sólo porque los hombres no crean ser los dominados, sino también porque es posible que no crean en un modelo en espejo del feminismo como forma de resolver los problemas que se van generando.
Afortunadamente, cada vez son más los varones conscientes de que el mundo está feminizado y sus derechos están en segunda o tercera fila, lo que poco a poco les va llevando a organizarse, para recuperar el terreno perdido (si alguna vez estuvo ganado).
Feminismo y masculinismo, los movimientos de liberación
El ismo moderado que intenta defender los derechos de la mujer es el feminismo, que ha conseguido logros envidiables desde la época del sufragismo, cuando se reclamaba el derecho al voto para las mujeres. Se distinguen dos tipos de feminismo: El liberal, que busca la igualdad entre hombres y mujeres y con el que creo que pocas personas estarán en desacuerdo, y el feminismo radical o de género, empeñado en mantener que el mundo es un patriarcado en el que los hombres dominan y mantienen sojuzgadas a las mujeres por todos los medios a su alcance, uno de los cuales es la violencia real o simbólica.
El feminismo de género no busca la igualdad, sino la dominación del sexo masculino por parte del femenino y la restricción de sus derechos mediante medidas de discriminación positiva y leyes que protegen en exclusiva derechos de las mujeres.
El masculinismo no ha pasado más allá de ser una entelequia, siendo incluso a veces un modelo de apoyo al feminismo de género compuesto por grupos de hombres que creen vivir en un mundo patriarcal, ellos sabrán por qué. El masculinismo nunca ha estado asentado, no sólo porque los hombres no crean ser los dominados, sino también porque es posible que no crean en un modelo en espejo del feminismo como forma de resolver los problemas que se van generando.
Afortunadamente, cada vez son más los varones conscientes de que el mundo está feminizado y sus derechos están en segunda o tercera fila, lo que poco a poco les va llevando a organizarse, para recuperar el terreno perdido (si alguna vez estuvo ganado).
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