Afortunadamente sí, aunque no resulte fácil. Vamos a explicar por qué. La mayor parte de las quejas sobre violencia de género no tienen que ver con el ámbito de las agresiones físicas, sino con el de lo que han llamado violencia psíquica. Si la característica fundamental y diferenciadora de la v.g. es, según su enfoque teórico de base, la necesidad patriarcal de dominación del hombre hacia la mujer, ésta ha de ejercerse de forma oculta, dentro del marco del mundo privado familiar, y ser difícil de demostrar en contextos exteriores. Esto hace que el formato psíquico sea mucho más práctico que los bofetones y garrotazos. No es que no haya violencia física del hombre hacia la mujer, sino que es más probable que la dominación se intente ejercer por medios más sutiles. Un hombre (ya sabéis que las mujeres no hacen estas cosas, ¿verdad?) puede controlar a su mujer de muchas formas: Aislándola de tal forma que no tenga contacto con otros seres humanos, restringiendo su acceso al dinero, criti...
Las relaciones entre hombres y mujeres vistas desde otro ángulo