miércoles, 13 de noviembre de 2019

Este sería el resultado de las elecciones si todos los votos valieran lo mismo

Sorprendente. Si todos los votos valiesen lo mismo, así quedaría el reparto de escaños.
No me extraña que Pedrito le ceda la vicepresidencia a Pablito, tendría derecho casi a la mitad de escaños que el PSOE. Curiosamente Vox ha quedado casi igual.

Mi pregunta es, ¿deberían valer todos los votos igual o seguimos con este criterio de proporcionalidad que valora a unos españoles mucho más que a otros? O, ¿por qué no votar, como en el Senado, con nombres y apellidos también al Congreso?

PSOE 6752983 99
PP 5019869 74
VOX 3640063 53
UP 3097185 45
CS 1637540 24
MP 554066 8
ERC 869934 13
JXCAT 527375 8
PNV 377423 6
EH BILDU 276519 4
CUP 244754 4
CCA 123981 2
NA+ 98448 1
BNG 119597 2
PRC 68580 1
TERUEL 19696 0
PACMA 226469 3
RECORTES 0 34306 1
PUM 27016 0
MP CHA 22989 0
MES ESQUERRA 18206 0
PCPE 14023 0
AXSI 13954 0
PCTE 13828 0
GBAI 12622 0
UPL 10198 0
PCOE 9664 0
CPM 8925 0
EB 5952 0
ERPV 5816 0
XAV 5399 0
AVANT LOS VERDES 5290 0
VERDES 3241 0
PH 3195 0
I. FEM 2822 0
CONTIGO 2398 0
IZQP 2347 0
TOTAL 23876673 350
OTROS 19164 0
SIN BLANCOS/NULOS 23895837
CONTABILIZADOS 24361851
ABSTENCIONES 10506203
NULOS 249499
BLANCO 216515

martes, 12 de noviembre de 2019

Pintan bastos

Tenía que ser así, y lo sabíamos todos. El gobierno progre-sista ya es una realidad. Pedro y Pablo, que no son los Picapiedra sino los próximos presi y vicepresi del gobierno de España, se han hecho hoy la foto que refrenda un pacto que por primera vez en muchos años va a permitir al comunismo acceder a los puestos de poder en nuestro país. Pero no al famoso eurocomunismo de Santiago Carrillo, sino a un partido político que cuenta con el respaldo de más de tres millones de electores entre Unidas Podemos y un Más País desmembrado recientemente que le ha hecho un buen daño en términos de número de escaños.

Habíamos vivido con relativa tranquilidad durante estos años de atrás. Primero, el gobierno de Mariano Rajoy que supo nadar y guardar la ropa en cuanto a la perspectiva de género, no oponiéndose frontalmente a esa perspectiva pero que permitió que los grupos feministas radicales no se sintiesen tan seguros como en la época anterior de ZP. Luego, el crecimiento de Vox en la época imprecisa de Pedro Sánchez, que ha alcanzado su culminación en las últimas elecciones con sus más de cincuenta escaños, nos permitió abrir una puerta a la esperanza porque por fin se podía hablar en contra de la censura que se había ejercido anteriormente sobre todos aquellos que osásemos discrepar con el credo que se nos imponía desde todos los medios habidos y por haber. La gente de Vox se llevaban los palos, tenían que aguantar ataques personales, violencia contra sus sedes, descalificaciones continuas en prensa, radio, televisión, foros, redes sociales y todo lo habido y por haber, pero su confianza en ellos mismos y en sus ideas dio fruto, primero en Andalucía y ahora en el Estado español, tanta que superaron en votos a esas que ahora van a tener una vicepresidento en el gobierno de Madrid que, mucho me temo, con su peculiar concepción del diálogo y el interés por prestar servicios que paguen los ricos, se va a cargar aún más a esos burgueses que pueblan o poblamos las ciudades pero que acabarán, como siempre, enriqueciendo a los más ricos.

El caso es que pintan bastos para todos aquellos que no creemos en las posturas radicales, que defendemos la política económica de derechas con criterios sociales de izquierdas, que apostamos por la reducción de la deuda, por no financiar el victimismo organizado, por acabar con las mamandurrias y los chiringuitos, que entendemos que las pensiones han de ser para los enfermos de verdad que realmente no van a poder trabajar y para los abuelos que se pasaron la vida cotizando y que se merecen tener una prestación proporcional a aquello que antes se recaudó para que pudieran disfrutar de ella en el futuro. Que no nos negamos a que las personas con pocos recursos tengan ayudas, pero que dar una pensión contributiva a quien no ha cotizado y está en edad de trabajar, o está en edad de trabajar pero ha cotizado y trabaja y cobra un sueldo no es justo, que no queremos una renta vitalicia para todos por el hecho de ser ciudadanos porque eso nos empobrece y que tampoco estamos de acuerdo con los desorbitados sueldos de presidentes de consejos de administración, banqueros, futbolistas y demás individuos que se enriquecen a base de empobrecer a los demás pero a los que no se ataca porque parece que son gloria para el país, que tampoco comulgamos con que una región decida constituirse en país independiente y que apoyaríamos el diálogo entre el Estado y los dirigentes regionales no para darles más competencias ni más autonomía sino para que España recuperase funciones que nunca debió ceder ni delegar. Que queremos que los hombres y las mujeres vivamos en igualdad y gocemos de los mismos derechos, que no se nos considere maltratadores a nosotros por el mero hecho de ser hombres ni a ellas maltratadas por el mero hecho de ser mujeres, que se entienda que los hombres a quien matan más es a otros hombres que a mujeres y nadie hace nada para evitarlo, que si hay cuotas las haya para todos, también en Sanidad y Educación y que se valore el hecho diferencial del género masculino como se ha hecho con el femenino, que queremos que la vida de un ser humano aunque no haya nacido tenga un poquito más valor que la de un animal y que goce de los mismos derechos y prebendas que éstos, que creemos que nuestros impuestos deben servir para financiar nuestros servicios y que no queremos que se otorguen prestaciones a aquellos que vienen aquí de turismo sanitario o para recibir prestaciones sociales y que queremos poder ejercer libremente nuestro derecho a la libertad de expresión.

Me temo que pintan bastos para nosotros.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Me rebelo contra el patriarcado

ME REBELO CONTRA EL PATRIARCADO

Ya está bien, salgamos del armario, visibilicémonos, empoderémonos, seamos conscientes de que podemos conseguir lo que queramos sólo con nuestra voluntad, creamos firmemente en que creamos nuestro futuro con nuestro pensamiento, en que sólo enfermamos si dejamos que nuestros conflictos emocionales nos venzan, y gocemos plenamente de una libertad que nadie puede restringir.
Eliminemos ese patriarcado opresor que tanto daño nos ha hecho por los siglos de los siglos porque ése, y no otro, ha sido el enemigo, la organización tradicional del mundo público y privado, con roles diferenciados para hombres y mujeres que establece la superioridad de los primeros y la sumisión forzada de las segundas. Desde aquí renuncio a todos esos privilegios que se me han concedido por razón de sexo.
Renuncio a ser el aprovisionador de mi familia, a que mi mujer y mis hijos mayores de edad tengan que depender de mi salario como trabajador por cuenta ajena, a convertirme en la fuente de bienestar de todos aquellos que yo no elija, a las ataduras vitalicias propias de una sociedad patriarcal, a compartir mi trabajo y sus frutos con quien yo escoja. No reconozco a partir de ahora ninguna legislación que me obligue a estar con quien no quiero estar, a obedecer a quien ose intentar mandarme, que regule cómo y con quién comparto el fruto de mi trabajo. He decidido acabar con el rol machista y dominador que el patriarcado me imbuyó desde que tengo uso de razón y cuya mayor característica es convertir a todos los hombres en aprovisionadores de su unidad familiar.
Renuncio también a un entorno de trabajo patriarcal. Quiero horarios flexibles en mi trabajo que me permitan la conciliación de la vida laboral y familiar, que se me considere igualitariamente con todos mis compañeros y compañeras y que nadie perciba mayores retribuciones que yo porque todos los trabajos son dignos y necesarios y de la interrelación entre todos ellos depende que consigamos el objetivo de cada uno de nosotros. Pagar más a unos que a otros, sea por la razón que sea, es una argucia patriarcal y neoliberal que ha de ser abolida para el bienestar pleno del ser humano. Exijo que nuestras jornadas laborales se cumplan, que los trabajadores a cuenta ajena perciban sus salarios sin trampa ni cartón y que en la misma empresa todo el mundo cobre lo mismo y en las distintas empresas también.
Renuncio a un reparto de tareas domésticas en el hogar de tipo patriarcal. Quiero dejar de ser considerado el fontanero, albañil y chico para todo de mi casa, quiero dejar de hacer todas aquellas cosas que hago en exclusiva y que nunca se me han valorado, poder ir por las mañanas al mercadillo y visitar las tiendas de mi ciudad, viajar sin trabas, sentarme en el sofá a ver la televisión o a tocarme los cojones (porque esto no es patriarcal sino masculino, las mujeres también se tocan el chichi), y disponer de plena libertad de movimientos y comprarme ropa y complementos que nunca combinen entre sí para poder comprarme más y más.
Renuncio a cuidar a los mayores que no quiera cuidar, y renuncio también a tener que inventarme absurdas excusas para justificar que no lo hago. Renuncio también a tener que justificar mis acciones en esa línea porque, en el ejercicio de mi libertad, soy libre de estar con quien me dé o no me dé la gana y de financiar a quien me dé o no me dé la gana, haciéndolo cuando quiera y no cuando no deje de querer. Y renuncio a tener que aguantar a una pareja que se queje porque atiendo a mis padres y no a los suyos sin necesidad de recordarle que ella lo lleva haciendo así toda la vida.


martes, 20 de agosto de 2019

Los insultos del feminismo supremacista



Me encanta la expresión "feminismo supremacista" que Vox está introduciendo poco a poco en el vocabulario colectivo, es más aséptica que la de "feminazi" que empleábamos hasta ahora para referirnos a ese patrón de comportamiento de un
 pequeño pero ruidoso sector de la sociedad que se ha tomado muy en serio la tarea de protegernos a todas del machismo imperante y del patriarcado opresor y que parece estar convencido de que la única forma de hacerlo es acabar con todo lo masculino no andrógino que pueble la faz de la tierra.

Lo de no poder discrepar con el discurso de género no es de ahora. La última revisión de "Por ellas, para ellos y de ellos", que está en Bubok en descarga gratuita, la publiqué allá por los principios de esta década. Mientras la releía uno de estos días me di cuenta de que parece que el mundo cambia pero en realidad parece que el feminismo supremacista, aupado políticamente por Unidas Podemos y el PSOE, capeado como buenamente pueden por PP y Ciudadanos y criticado abiertamente por Vox, está más vivo que antes en la mentalidad del pueblo, o mejor dicho de una pequeña parte de la población que sigue creyéndose a pie juntillas que los desmanes de unos pocos a los que se presta toda la atención mediática posible representan al conjunto de la población. Su eficacia ha sido tan grande y la capacidad de juicio de todos nosotros tan pequeña que la opinión pública, al igual que hizo cuando hace más de dos mil años prefirió que se soltase al asesino Barrabás que al Jesucristo educador de masas, sigue crucificando a todo aquel que se oponga al discurso del género.

Nadie publica cuánto dinero le cuesta al erario público toda la atención que se está prestando a las mujeres por el hecho de ser mujer, ni financia investigaciones para averiguar por qué los hombres vivimos menos, ni para acabar con ese conjunto de micromachismos que llevan a considerar a la mujer superior en derechos al sexo masculino por el mero hecho de ser mujer. Ni lo hacen ni lo van a hacer porque supongo que una parte de esos presupuestos también se emplea en convencer sibilinamente a los medios de comunicación para que sigan el ideario establecido.

Estoy harto de que me llamen machista por defender los derechos de los hombres y hacerlo con respeto. De que cada vez que publico algo, sea en el medio que sea o en el entorno que sea, los voceros del feminismo supremacista, y digo con tristeza que muchas veces son más voceros que voceras, me falten al respeto y empleen palabras soeces y denigrantes para desacreditar un discurso que tiene el mismo respaldo científico que el suyo, que no se den cuenta de que estamos en el mundo de las ideas, de los significados, y que solamente caminando todos juntos por una senda que no nos lleve a la dominación de unos o unas sobre otros podremos llegar a algo productivo. Por muy desafortunadas que hayan sido las palabras de Francisco Serrano, que no voy a negar que en más de un momento de la historia reciente lo han sido, los comentarios que él y todos los que defendemos la igualdad no supremacista, han sido mucho más duros y, sobre todo, tolerados socialmente. Que yo sepa no hay ningún manifiesto para el exterminio de la mujer, ni ningún libro titulado "Todas las mujeres son unas cerdas y merecen la muerte".

lunes, 24 de diciembre de 2018

Fallecimientos relacionados con la violencia en España en 2016

Datos extraídos del INE.  He incluido los envenenamientos y los otros accidentes porque... quién sabe. ¿Hace falta comentarlos? 

Supongo que será por el patriarcado ese.

Resultados nacionales

Defunciones por causas (lista reducida) por sexo y grupos de edad
Unidades: Personas

  Todas las edades
  2016

096  Otros envenenamientos accidentales
    Total 180.     Hombres 126    Mujeres 54


097  Otros accidentes
    Total 2.502.    Hombres 1.380     Mujeres 1.122


098  Suicidio y lesiones autoinfligidas
    Total 3.569     Hombres 2.662     Mujeres 907


099 Agresiones (homicidio)
    Total 282.     Hombres 178     Mujeres 104


100  Eventos de intención no determinada
    Total 33.    Hombres 23     Mujeres 10


102  Otras causas externas y sus efectos tardíos
    Total 71.    Hombres 51     Mujeres 20

martes, 18 de diciembre de 2018

Vox y el tuit sobre violencia





La entrada en el poder andaluz de Vox, con Francisco Serrano al frente, ha supuesto un soplo de aire fresco en una política nacional que se hundía sin remisión en los planteamientos de izquierda radical de Podemos y de un Psoe que sigue sus pasos, no sabemos si porque los necesita como aliados o porque su línea política comulga con ello. Más allá del ideario de Vox, tan respetable como cualquier otro porque en democracia hemos de respetar todo tipo de discursos siempre y cuando no se plasmen en actos delictivos o violentos, un punto central de su planteamiento es la abolición de la polémica ley de violencia de género, la única aprobada por unanimidad en el Parlamento en todos nuestros años de democracia, y que ha sido ratificada por el Tribunal Constitucional como no contraria al artículo 14 de nuestra Constitución, por sorprendente que parezca. Esta ley establece que hay una violencia contra las mujeres por el mero hecho de serlo porque vivimos en un patriarcado, una organización social en la que los hombres ostentan el poder y lo ejercen para dominar a sus mujeres. Francisco Serrano, la cabeza visible de Vox en Andalucía, juez al que se dice que se apartó de su actividad por alargar la custodia de un menor durante un día más de lo esperado, criticado por los círculos feministas de género por sus polémicos tuits y por no callarse la boca ante ese discurso dominante anti-masculino que parece invadirlo todo y que parece llevar implícita la idea de que los hombres somos todos unos patriarcas agresores de nuestras mujeres por el mero hecho de ser hombres, es hoy por hoy una fuente de esperanza para no pocos hombres que no nos identificamos ni con el presunto rol patriarcal que al parecer hemos de desempeñar ni con los postulados ideológicos del género.
Los círculos afines al poder, ese poder que está pactando con los nacionalismos que intentan desintegrar la unidad territorial de España que tanto ha costado mantener a lo largo de los siglos desde la época de Isabel y Fernando para acá, que quita a hombres de puestos de responsabilidad para poner a mujeres por el mero hecho de serlo, que establece cuotas sólo cuando ellas están en inferioridad pero no cuando lo están ellos, que siente sarpullidos cuando escucha hablar de custodia compartida y que heredó la costumbre del otro gobierno socialista de no publicar los datos estadísticos de hombres asesinados por sus parejas mientras lanza a los cuatro vientos los de las mujeres que lo han sido por sus compañeros o excompañeros sentimentales, critican a Vox por ser un partido ultraderechista, y aprovechan cualquier ocasión para atacar su ideario y sus planteamientos, supongo que muchas veces sin haberlos leído, simplemente porque se han convertido en un actor irreverente y con ideología propia en una escena política dominada por el buenismo izquierdista. Les han acusado de totalitaristas y fascistas sin saber qué es lo uno ni lo otro porque si lo supieran se darían cuenta de que, con sus acciones e ideario actual, no son ni lo uno ni lo otro. Y sospecho que, más allá de planteamientos como disolver los Parlamentos autonómicos que es constitucionalmente imposible, lo que molesta de Vox no son esos planteamientos utópicos sino su carácter abiertamente crítico con la ideología de género que, no lo olvidemos, es eso, ideología por mucho que se haga un uso aprovechado de las estadísticas y se nos pretenda revestir de cientificidad.

La penúltima, porque seguro que ya hay alguna más, es la reacción que ha suscitado un tuit de Vox Zamora tras el fallecimiento de la profesora Laura Luelmo, asesinato en el que todos los indicios apuntan a que fue realizado por un psicópata, uno de esos pocos individuos capaces de disponer de la vida ajena para la satisfacción de sus bajos instintos. Según publica el periódico de la localidad de nacimiento de Laura Luelmo (https://www.laopiniondezamora.es/zamora/2018/12/18/tuit-vox-zamora-laura-luelmo/1132038.html), Vox Zamora ha publicado el siguiente tuit: Gracias a los gobiernos del @PPopular y @PSOE ,en #España tenemos una ley que favorece a los delincuentes y perjudica a las víctimas. Descanse en Paz #lauraluelmo". El revuelo que se ha creado en las redes sociales ha sido gigantesco hasta el punto de haberse convertido en trending topic. Y yo me pregunto qué es lo que han dicho estos individuos para merecer la excomunión. Porque el presunto asesino de Laura estaba en libertad después de haber atentado contra la vida de otras personas, porque esta chica salió a pasear y se encontró con la muerte, porque no creo que ese individuo se mereciera la libertad de que disfrutaba y porque víctimas de la violencia, sea del tipo que sea porque violencia no hay más que una como dicen en Vox por mucho que les moleste a esos de extrema izquierda, somos todos en un momento u otro.
Parece cierto, con los datos estadísticos que tenemos a mano, que las mujeres mueren más a manos de sus parejas o exparejas que los hombres. Pero, ¿quiénes mueren más de forma violenta? Se me ocurrió hacer una búsqueda en el Instituto Nacional de Estadística que conoce estos datos, y me encontré con los de dos mil dieciséis. Supongo que os imaginaréis que si nos ponemos a analizar victimas el número de hombres que mueren de forma violenta supera ampliamente al de mujeres, pero eso no le importa a nadie porque al final son una panda de patriarcas que al parecer se lo merecen por el mero hecho de serlo.

Por si no conocíais los datos, aquí los tenéis:

Resultados nacionales

Defunciones por causas (lista reducida) por sexo y grupos de edad
Unidades: Personas

  Todas las edades
  2016

096  Otros envenenamientos accidentales
    Total 180.     Hombres 126    Mujeres 54

097  Otros accidentes
    Total 2.502.    Hombres 1.380     Mujeres 1.122

098  Suicidio y lesiones autoinfligidas
    Total 3.569     Hombres 2.662     Mujeres 907

099 Agresiones (homicidio)
    Total 282.     Hombres 178     Mujeres 104

100  Eventos de intención no determinada
    Total 33.    Hombres 23     Mujeres 10

102  Otras causas externas y sus efectos tardíos
    Total 71.    Hombres 51     Mujeres 20


Si no tenéis nada mejor que hacer, entreteneos en obtener porcentajes, lo mismo alucináis en colorines. Pero no, claro, el ideario de Vox, eso de considerar todos los tipos de violencia, lo de investigar por qué en cualquiera de estas cifras el número de hombres supera con creces al de mujeres, y especialmente en el caso del suicidio, eso no le importa a nadie. Parece que las vidas de los hombres valen una mierda.

Y, por si queréis ver cómo trata el otro discurso a las aportaciones de Vox, aquí os dejo un enlace de la cadena Ser, que como todos los medios, siempre se ha caracterizado por su fidelidad informativa.
https://cadenaser.com/ser/2018/12/06/sociedad/1544082327_486388.html

sábado, 28 de abril de 2018

Al hilo de la manada y las otras manadas


AL HILO DE LA MANADA Y LAS OTRAS MANADAS

Nueve años por abuso sexual, mucho para los pocos que pedían la absolución, nada para el gigantesco rebaño que si hubiera podido habría pedido la crucifixión en la plaza pública pero que parece conformarse con veinticinco años de prisión. En medio, dos jueces que apoyan la hipótesis del abuso y otro que emite un voto particular y se muestra favorable a que no haya condena, aun siendo consciente de lo que eso iba a suponer en cuanto la opinión pública tuviera constancia de su acción. Y, como observadores en superficie, la mayoría de la sociedad con visiones más o menos parciales y siempre mediadas por el afecto y la identificación con una de las dos posturas.

La sentencia tiene más de trescientos folios y en el texto se detallan los hechos que se consideran probados, las versiones de cada una de las partes, las consideraciones que se llevan a cabo sobre todo esto, las razones jurídicas para tomar en cuenta esto sí y esto no, y el juicio del tribunal que condena a cada uno de los cinco miembros de la manada a nueve años de cárcel. No ha sido dictada en una noche de insomnio, sino tras realizar profundas investigaciones sobre hechos privados que sólo conocen cada una de las partes implicadas en ellos, y otros más públicos en los que intervienen ya funcionarios policiales. Se han recogido testimonios, se ha analizado su credibilidad y se ha llegado a una decisión que se puede recurrir por las vías legales establecidas, que llevarían a reconsiderar las investigaciones, la fundamentación jurídica de la decisión y la idoneidad de ésta, como ocurre con cualquier decisión judicial.

Los jueces han integrado todo un cuerpo de información recopilada durante dos años, han tenido acceso a los testimonios de quienes estuvieron allí, de quienes observaron lo ocurrido después, de todos aquellos a quienes los abogados de una y otra parte consideraban que podían arrojar alguna luz sobre lo sucedido, y han dictaminado que se dio abuso sexual y no violación. Y, cuando esto ha ocurrido, buena parte del pueblo se ha rasgado las vestiduras y ha arremetido contra quien tuvo la osadía de, en el ejercicio de sus funciones y siguiendo un procedimiento estructurado y orientado a que la justicia en la vía penal sea lo más justa posible intentando no dañar al falso culpable ni que se escape sin castigo el falso inocente, no ha decidido condenar a cárcel casi de por vida a esos cinco individuos que cometieron tamaña felonía. Y no digamos la que le está cayendo a aquel que, en consonancia con su interpretación de lo sucedido y también en el ejercicio de sus funciones, consideró que los acusados habían de ser absueltos.

Y es que creo que en esta situación se han dado dos juicios paralelos. Uno, el que se ha producido en el tribunal, del que hasta que no se demuestre otra cosa no tenemos razón para dudar de su ajuste a la ley, y otro el que ha tenido lugar en las calles, los periódicos, las emisoras y las microtertulias callejeras a las que somos tan aficionados. En el primero se han juzgado unos hechos, en el segundo lo impresentable de agredir sexualmente a una mujer entre cinco individuos que representan en el imaginario colectivo la encarnación del arquetipo del violador, lo miserable de forzar a tener sexo por todas las vías imaginables a una pobre muchachita sola e indefensa que había marchado a otra ciudad para divertirse y acabó siendo cazada por una manada de bestias inmundas que sólo pensaban en satisfacer con ella sus más bajos instintos. Los jueces se ocuparon de una situación concreta, que según sus datos se desarrolló de una manera concreta, y cuando en su labor buscaron la figura penal que mejor la describiera encontraron que se trataba de la de abuso sexual, y con matices dada la opinión del tercero. Buena parte del pueblo se ocupó de hacer pagar a esos cinco impresentables las culpas de todo un elenco de violadores pasados y futuros, utilizándolos como chivo expiatorio del miedo que todos tenemos que ataquen la catedral que es nuestro cuerpo o el de nuestras y nuestros seres queridos. Y, cuando los jueces han juzgado la situación específica, los agitadores del pueblo la han emprendido con ellos creyendo que matando al mensajero acaban con el problema.

El desacuerdo con los dictámenes de los tribunales se expresa recurriendo sus sentencias ante la autoridad judicial competente y no atacando a los jueces o magistrados. El desacuerdo con las leyes se expresa pidiendo a los partidos políticos que las elaboran que procedan a su modificación, y no amenazando a tal o cual cargo elegido democráticamente con el fin de acojonarlo y que ceda ante nuestras reivindicaciones. Porque ni jueces ni políticos son una panda de enviados del demonio que han llegado al mundo para jodernos la vida, sino miembros de la comunidad que intentan hacer un trabajo como cualquiera de nosotros y hacerlo de la forma más beneficiosa para la comunidad que se puede. Pero si los atemorizamos serán susceptibles a la influencia de aquellos que no buscan precisamente el bien común y entonces el perjuicio será para el pueblo, para todos y cada uno de nosotros. Es muy fácil culpar a quien decide, y muy difícil tomar la decisión.

Es difícil ser funcionario público, en general es difícil prestar cualquier servicio público. Las más de las veces la búsqueda del bien común implica algún perjuicio particular. Escuchar sólo el testimonio de la denunciante en el caso de la manada llevaría a condenar a veinticinco años de cárcel a cada uno de sus agresores y a que ella percibiera una cuantiosa indemnización que podría arreglarle las cuentas para buena parte de su vida si la administrase con mesura. Escuchar sólo el testimonio de los denunciados llevaría a su absolución y podría abrir la vía a que fuesen ellos quienes denunciasen a la ahora denunciante por perjurio. Escuchar los dos testimonios ha llevado a la salomónica decisión de nueve años de cárcel para cada uno y una menor indemnización para la denunciada. Cualquiera de las decisiones habría sido cuestionada y ambos testimonios tienen puntos oscuros que hacen dudar de su completa veracidad. Si a esto añadimos que en España cada ciudadano es un juez sin oposición y que nos permitimos opinar a la ligera sobre cuestiones tan trascedentes con información sesgada o falta de información la cosa se complica aún más, y mira que es difícil. Pero es que no sólo son estos jueces, tenemos el caso del magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena que ha tenido la osadía de aplicar el ordenamiento jurídico en el caso del independentismo catalán y cuya esposa afirma que no puede andar tranquila por la calle. Llarena, número uno de su promoción e hijo de jueces, ha recibido un buen número de amenazas.

Otro caso significado, y fuera del ámbito político, es el del árbitro que pitó el controvertido penalti que dio la clasificación al Real Madrid en cuartos de final de la Champions League ante la Juventus de Turin. Michael Oliver denunció ante la justicia de su país el haber recibido mensajes con amenazas de muerte hacia su mujer después de ese partido. También en este caso, al igual que ocurre con el juicio de la manada, dependiendo del apasionamiento con que se vean las imágenes uno piensa que fue o no fue penalti. Pero la diferencia entre Oliver y los jueces es que éstos han contado con todo tipo de análisis y han tenido todo el tiempo del mundo para decidir. Y, por supuesto, que un penalti por mucho dinero que suponga es algo irrelevante si lo comparamos con el atentado a la dignidad e integridad que supone una agresión sexual.

Ahora nuestro mundo está viralizado, todo lo que ocurre aparece rápidamente en las redes sociales y poder lanzar al mundo nuestras opiniones de modo instantáneo es cada vez más común. Ser activista ahora es mucho más sencillo que en el siglo XX, y organizarse vía facebook, twitter o whatsapp facilísimo, como bien saben los lobbys que dirigen de modo invisible buena parte de nuestros destinos. Si a ello unimos que los medios de comunicación no gozan de imparcialidad porque se deben a sus anunciantes y audiencia, y que se nos ha impuesto un discurso dominante que impide de facto la expresión de opiniones contrarias a la tiranía de lo políticamente correcto, podemos entender fácilmente la presión a la que sometemos a quien ha de actuar con imparcialidad en nuestras vidas. Maestros que temen a los padres si suspenden al niño, policías que miran para otro lado cuando tendrían que velar por nuestra seguridad porque saben que si actúan pueden ser sancionados por cumplir con un deber que poco tiene que ver con la ideología dominante, médicos que ejercen una medicina defensiva basada en pruebas, jueces que se ven presionados para fallar a favor de lo que las masas quieren y no al ordenamiento jurídico, no son lo mejor para el bien común. Y es que esta sociedad antisistema, anárquica y egocéntrica que socava sus cimientos y las estructuras que creó para asegurar la convivencia al final nos aliena a todos.

Podemos opinar lo que nos dé la gana sobre el penalti, sobre la independencia de Cataluña, sobre si el hombre llegó o no a la luna, o sobre si el big bang fue o no el origen del universo. Pero si atemorizamos a quien tiene que defendernos lo más posible es que mire primero por su culo que por el nuestro. Y, mientras, quien realmente dirige los hilos de todo esto está riéndose cómodamente de todos nosotros, enriqueciéndose segundo a segundo mientras el pueblo se empobrece, pagando por un sexo vacío y recocijándose en el sufrimiento que genera su bienestar. Pero ese pequeño grupo es invisible, intocable e inaprensible.