lunes, 12 de septiembre de 2011

Por ellas, para ellas... y de ellos (rev. 2011) en descarga gratuita


Cada vez son más las voces críticas que se alzan contra la ideología de género que parece presidir nuestra sociedad. En "Por ellas, para ellas.... y de ellos", se desgranan buena parte de los puntos clave del discurso feminista radical y se analizan desde el prisma de otro ángulo, alejado de los estereotipos machistas, hembristas, misóginos y misándricos. "Por ellas, para ellas... y de ellos" es una revisión, actualizada al año 2010, de los principales puntos débiles del discurso dominante en nuestra sociedad, construida desde la reflexión y desde la experiencia de quien ha tenido la aparente desgracia de nacer hombre y ser consciente de ello.

Puedes descargarlo gratuitamente en http://todoporellas.blogspot.com desde el 12 de septiembre de 2011.

jueves, 21 de julio de 2011

Te despluman hasta con separación de bienes

Me parece increíble hasta qué punto llega el abuso que estamos sufriendo por parte de los poderes públicos por el mero hecho de ser hombres. Resumo la noticia: Un hombre y una mujer se casan ¡¡¡ en régimen de separación de bienes !!! Ella, licenciada en Derecho, no ejerció trabajo remunerado ni antes ni después de contraer matrimonio. Cuando pidió el divorcio reclamaba pensión alimenticia y compensatoria de cantidades que ya nos quisiera ganar al común de los mortales, y por supuesto se quedaba con la custodia de los hijos. ¡ Y el Tribunal Supremo además le reconoce el derecho a cobrar atrasos por el sueldo de ama de casa!

Por muy increíble que parezca es cierto. Por muy evidente que sea el abuso, nadie quiere verlo. Nadie se plantea indemnizar al marido por haberla mantenido durante no sé cuánto tiempo, por haber dedicado su tiempo a ganar un dinero que seguramente luego se utilizó en la familia por mucha separación de bienes que hubieran hecho, nadie le indemniza por el tiempo que no pudo haber estado con sus hijos, etc. etc.

Aquí se valora como trabajo lo que hace el ama de casa y se asume que el pagano ha de ser su marido o ex-marido. Estas cenicientas de pacotilla se creen las dueñas del mundo y ahora unos legisladores sexistas y vendidos a grupos de presión mantienen aquella arcaica visión en la que el caballero debía cedérselo todo a la dama.

No culpo a los magistrados del Supremo que lo único que hacen es aplicar las leyes. Culpo a los legisladores, esos políticos que se mueren por tener poder y luego lo utilizan de forma demagógica, ignorante y dañina. No quiero más derechos que las mujeres, pero sí los mismos. No quiero ser discriminado por ser hombre, ni que se me utilice como esclavo de mi esposa o ex-esposa. No, señores, ellas no son nuestras aprovisionadoras, nosotros no tenemos por qué ser los suyos.

Es que todo es por ellas...


Nos están dando por culo y no hay manera de defenderse. ¿Cuál será la próxima?



El Tribunal Supremo ha fijado una doctrina por la cual establece el derecho de uno de los cónyuges a obtener una compensación tras el divorcio por haber contribuido a las cargas del matrimonio mediante el trabajo doméstico y para lo que requiere que la pareja hubiera pactado el régimen de separación de bienes. El Supremo establece que el ex-marido de una mujer divorciada debe compensarla con una cantidad de 108.000 euros en concepto de indemnización, por haber realizado las tareas del hogar durante los 15 años del matrimonio. La sentencia fija doctrina para estos casos, y ha sido recibida con júbilo entre las asociaciones que agrupan a las amas de casa.

En una sentencia, de la que ha sido ponente la magistrada Encarnación Roca Trías, el Tribunal Supremo destaca que no es necesario para obtener la compensación, prevista en el artículo 1.438 del Código Civil, que el otro cónyuge se haya enriquecido o haya incrementado su patrimonio "como consecuencia del trabajo realizado en el hogar por el cónyuge acreedor".

La Sala de lo Civil ha estimado así el recurso presentado por Piedad F. contra la sentencia dictada en 2008 por la Audiencia Provincial de Madrid, que revocó su derecho a recibir una indemnización por las labores domésticas con las que contribuyó a la carga del matrimonio que había fijado anteriormente el juzgado de Primera Instancia número 6 de Móstoles (Madrid).

OBLIGA A UN EXMARIDO A PAGAR 108.000 EUROS

El Supremo avala ahora el criterio del juzgado de Móstoles y ordena reponer la sentencia que este órgano dictó en 2007, por la cual ordenaba al exmarido abonar 108.000 euros en concepto de la indemnización prevista en el artículo 1.438 del Código Civil.

El juzgado calculó esta cuantía "multiplicando 600 euros, que costaría una empleada del hogar al mes, por doce meses y multiplicado por los 15 años de duración del matrimonio.

El Juzgado de Móstoles también atribuyó la custodia de la hija a la mujer, sin perjuicio de la patria potestad compartida por ambos progenitores, fijó una pensión compensatoria de 1.000 euros por cinco y una pensión alimenticia a favor de la menor de 800 euros.

Según los hechos probados, la pareja Vicente B. y Piedad F. contrajo matrimonio en 1991 y en 1995 nació la única hija del matrimonio. La esposa era licenciada en Derecho, aunque nunca había ejercido la profesión ni había llegado a cabo ningún tipo de actividad económica remunerada puesto que se dedicó al trabajo del hogar durante la convivencia.

En 2007, la mujer presentó la demanda de divorcio y solicitó una pensión alimenticia de 2.100 euros a favor de la hija, otra compensatoria de 1.500 euros mensuales y una indemnización de 167.400 euros, con virtud al artículo 1438 del Código Civil que señala que "el trabajo para la casa será computado como contribución a las cargas y dará derecho a obtener una compensación que el juez señalará, a falta de acuerdo, a la extinción del régimen de separación".

ENRIQUECIMIENTO

El juzgado madrileño dio la razón a la exmujer aunque redujo esta indemnización a 108.000 euros. Su exmarido recurrió esta decisión ante la Audiencia de Madrid al defender que el régimen de separación de bienes fue "libremente pactado" y que no se acreditó que "la dedicación de la esposa a la familia haya permitido un incremento de beneficios a favor del esposo, toda vez que la mayor parte del patrimonio inmobiliario fue adquirido con anterioridad a la celebración del matrimonio".

La Audiencia Provincial estimó parcialmente su argumentación, basada en que no se había enriquecido "injustamente por razón de la dedicación por parte de la esposa a las cargas de trabajo".

El Tribunal Supremo rechaza ahora el criterio de la Audiencia de Madrid y respalda el punto de vista del tribunal de primera instancia que llegó a la cantidad de 108.000 euros "en función del sueldo que cobraría por realizar el trabajo una tercera persona, de modo que se contribuye con lo que se deja por desembolsar o se ahorra por la falta de necesidad de contratar servicio doméstico ante la dedicación de uno de los cónyuges al cuidado del hogar".

Los magistrados del alto tribunal establecen así que "el derecho a obtener la compensación por haber contribuido uno de los cónyuges a las cargas del matrimonio con trabajo doméstico en el régimen de separación de bienes requiere que, habiéndose pactado este régimen, se haya contribuido a las cargas del matrimonio solo con el trabajo realizado para la casa".

"Se excluye, por tanto, que sea necesario para obtener la compensación que se haya producido un incremento patrimonial del otro cónyuge", afirma la doctrina. Añade la sentencia que "el trabajo para la casa no sólo es una forma de contribución, sino que constituye también un título para obtener una compensación en el momento de la finalización del régimen".


lunes, 27 de junio de 2011

La boda, paradigma de dominación femenina

El otro día fui de invitado a una boda. Supongo que el hecho de contraer matrimonio ha sido siempre el ritual más importante dentro del mundo privado, un evento que une a dos familias y que crea una nueva que tendrá, sobre todo, la misión de traer hijos al mundo. En ellas cada uno muestra su posición social, su poderío y también sus recursos económicos. Son, como la mayoría de las celebraciones, un circo orientado a la demostración.

Yo me casé hace unos años, ya unos cuantos, cuando las cosas no eran tan exageradas como ahora. También fui en mi papel de novio un personajillo marginal, ese que va vestido de colores discretos para que la novia pueda brillar en todo su esplendor. Desde entonces, y sin haberlo elegido explícitamente, cargo con el peso de ser el aprovisionador de la nueva familia al mismo tiempo que soporto ciertas cosas que se consideran normales por el hecho de ser hombre. Pero eso parece no ser nada a tenor de lo que presencié la otra mañana.

El novio, ataviado como un pingüino hortera con un traje de tan dudoso gusto que dudo muy seriamente que pudiera haberlo elegido él solito, esperó durante un rato larguísimo a una novia que viajaba en un coche imperial, con su séquito y atavíos dignos de la ocasión. Los hombres parecíamos todos uniformados, con trajes oscuros, camisas y corbatas casi idénticas, mientras las mujeres brillaban a nuestro lado con variados vestidos de variadas formas y colores. Ellas fueron las protagonistas en todo momento y nosotros los acompañantes. Lo importante era cuál se había gastado tanto o más en el vestido de cuál otra, de quién eran los complementos y qué peinado era más vistoso.

Aquello me recordó a una colmena donde los zánganos éramos los del traje, las obreras parecían no existir, y luego había reinas de nivel b (las que reinaban en cada una de nuestras parejas, ataviadas como tales reinas) y la reina de nivel A, la del aparente Estado supranacional, vestida de color crudo con velo y una larga cola, acompañada por un ridículo pingüino.

La cosa no terminó ahí. En el banquete nupcial, en un hotel de campanillas, camareros y camareras estuvieron de acuerdo en algo: Se sirve primero a las invitadas y después a los invitados. Al novio le cortaron la corbata y le firmaron los calzoncillos, para terminar dejándolo en paños menores y arrojándolo a la piscina sin miramientos mientras él se dejaba hacer todo lo que quisieran sin protestar, supongo que por exigencias del guión. A ella le cortaron la liga discretamente, casi sin que nadie se enterase. Los invitados e invitadas, a todo esto, no protestábamos: Asumíamos que al novio hay que hacerle todo tipo de perrerías y que a la novia había que respetarla, y considerábamos como muestra de cortesía el hecho de que sistemáticamente se sirvieran las viandas a las mujeres antes que a los hombres.


La boda es el símbolo del poder femenino en nuestra sociedad, la exaltación de la maternidad, del desprecio por todo lo que sea masculino. Se viste al novio como un payaso, se le corta la corbata (símbolo fálico por excelencia), se le bajan los pantalones, se le fotografía en ropa interior, se le lanza a la piscina y se le firman los calzoncillos mientras ella se escuda en la complicidad de los demás y en el poder que va adquiriendo a cada minuto que pasa. No es, como nos quieren contar las ideólogas e ideólogos del género, un engaño en el que la niña pasa de princesa a esclava, sino el inicio de la esclavitud del niño.

jueves, 23 de junio de 2011

Engaños de la propaganda feminista








A veces todo me parece tan simple que me asusta. Aunque la propaganda feminista radical parece habernos dejado tranquilos desde hace un tiempo, supongo que tras el hartazgo de éxitos que han obtenido desde su advenimiento al poder con el gobierno del señor ZP, sigue sin ser el momento de bajar la guardia.

Una sociedad preocupada por la crisis económica, el paro, la imposibilidad de llegar a fin de mes y las telarañas en la cuenta bancaria no tiene tiempo para preocuparse del patriarcado, los violentos piropos de género y otros inventos de la propaganda. Ahora hay que intentar sobrevivir, pagar las deudas que se contrajeron por la mala cabeza y el afán de protagonismo de un buen número de personas vacías y rezar para que las cosas no se pongan peor. La época dorada del feminismo de género ha pasado.

Pasó pero ha dejado huella. Una legislación tan progresista que, al amparo del Tribunal Constitucional, permite que haya un trato diferente hacia las víctimas de la violencia según su sexo. Una exaltación de la maternidad hasta tal punto que por mucho que se aprueben leyes de custodia compartida siguen siendo las madres quienes controlan y dirigen la vida de los hijos manteniendo al padre en el papel marginal de canguro de fin de semana y cajero automático todos los días.

El feminismo radical ha permitido pasar de aquella rancia caballerosidad que consideraba tan "inferiores" a las mujeres que prescribía que había que dejarles el asiento en el autobús y la casa y las rentas cuando uno, en un acto de "hombría" decidía irse con otra, a la concepción de un patriarcado en el que el hombre es el dominador, el explotador, el macho que intenta dominar y a quien no le duelen prendas a la hora de ejercer su poder. Antiguamente el hombre se creía poderoso y por eso cedía privilegios a la mujer, actualmente se considera malvado y son los poderes públicos quienes se ocupan de que ceda lo que su mujer necesite y bastante más.


Uno de las grandes mentiras del feminismo radical ha sido uno de sus dogmas de fe: El hombre es el dominador y la mujer la dominada. Desde hace muchos años, quizás desde siempre, la maternidad ha sido muy valorada y ha constituido el núcleo duro del poder de la mujer. Ellas siempre han tenido la sartén por el mango, mientras ellos, aquellos que se creían poderosos, en realidad han sido unos pobrecillos que necesitaban el convencimiento de la paternidad para salir adelante. Ellas han sido las dominadoras porque ellas eran quienes tenían la llave de la creación de nueva vida. Ellas, óvulos que nunca se movieron de su casa y cuyo trabajo fundamental era elegir al hombre-espermatozoide que habría de fecundarlas. Ellos eran los espermatozoides, seres de usar y tirar, a los que nadie quería pero que se necesitaban sólo mientras cumplían una función.

El hombre, el varón, el macho, nunca ha sido el todopoderoso, sino el superfluo, el inútil, el tonto al que se le hacía sentir importante para que trabajase sin rechistar. Fue y será un instrumento más, del que se obtenía provecho dándole sexo o haciéndole creer que era padre de una criatura. La dominación masculina es un engaño, una falacia: Él siempre ha sido el esclavo.

Ellas siguen siendo los óvulos y nosotros los espermatozoides. Desgraciadamente algunas cosas, casi todas, nunca cambian.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Pide a la Ministra de Sanidad programas para tu próstata


No es ninguna broma: Sería posible implantar un programa para que la población masculina revisase su próstata como se hace con las revisiones ginecológicas de las mujeres. Y ya no es necesario, al menos por principio, que te metan el dedo por el culete. Según un estudio que se ha presentado en la reunión de la American Urological Association, los niveles de PSA (antígeno prostático específico) medidos entre los 45 y 49 años sirven para predecir el riesgo de que se desarrolle un tumor prostático de esos que acaban con la vida cada año de miles de varones cuya existencia no parece interesar demasiado en algunos círculos.

Para hacer el estudio cogieron una población de 20.000 hombres y encontraron que aquellos que tenían más de 1,5 ng/ml entre los 45 y 49 años tenían un riesgo más elevado de morir de cáncer de próstata en los 30 años siguientes que quienes lo tenían por debajo. Esto no quiere decir que se vayan a morir, sino que tienen que visitar al urólogo con frecuencia para determinar en qué momento hay que realizar algún tratamiento sobre la próstata para evitar que se vuelva cancerosa.

Así que ya lo sabes, si tienes entre 45 y 49 años, pide que en tu analítica sanguínea se incluya la determinación del famoso PSA. Si lo haces, estarás previniendo males mayores. Y, por supuesto, no dejes de visitar al urólogo que a todo se acostumbra uno.

sábado, 23 de abril de 2011

Educación diferenciada



El fracaso escolar y la feminización de la educación (7 de marzo de 2011): Cada día se pone un mayor énfasis en los problemas derivados del fracaso escolar, se crean foros y mesas de debates, se hacen cambios aquí y allá en los planes de educación, pero las cifras sobre fracaso escolar siguen aumentando. ¿Quizás existan otros factores que no se están teniendo en cuenta?

Anne Moir, neuróloga: Se debe educar a ambos sexos de forma separada (22-4-2011):
"En las escuelas en que se coeduca no se enseña, y puede ser contraproducente"
"El feminismo ignora las diferencias, con lo que estas aumentan"
A Moir le fascina el estudio del cerebro y de las diferencias neurológicas entre hombres y mujeres. A partir de ellas, ha configurado su tesis de que solo educando a ambos sexos por separado es posible explotar al máximo las facultades de cada uno.
Enlace

jueves, 21 de abril de 2011

¿Qué tiene de malo esta frase?


"Porque hay muchas formas de violencia, y es atroz la violencia que el chico recibió al saber que iban a dejarle y que el niño que creía esperar no era suyo. No te causa la muerte física pero te mata por dentro y aquel día algo de ti muere para siempre."