domingo, 14 de agosto de 2016

Se cargaron al mensajero

Uno más, y van no sé cuántos. En un periódico de tirada nacional de esos que dan una de cal y otra de arena se han cargado a un periodista por atreverse a discrepar contra el discurso de género, por intentar entender las cosas desde otro ángulo y atreverse a mirar un poco más allá de lo que la limitada visión del género nos impone.

En el artículo censurado, al parecer el columnista plantea que un acto de violencia extrema, totalmente reprobable y que merece la más enérgica condena, puede ser realizado por un chico normal, apuntándose a la idea de que no es necesario estar loco ni ser un psicópata, sino que en un arrebato uno puede perder el control y ejercer violencia contra otra persona, en este caso una mujer que ha decidido romper la relación y que además le informa de que no era el padre del hijo que ella esperaba. La reacción y la frialdad con la que la llevó a cabo fueron horribles, pero no estamos juzgando eso ahora. Juzgamos la falta de permisividad de la sociedad con los comentarios que van en contra del discurso dominante.

El autor del artículo no defiende al agresor, sólo intenta que se vea lo ocurrido desde otra perspectiva diferente a la del asesino-asesinada. Intenta indagar en las profundidades del ser humano, entender por qué una persona asesina a otra, y hace un poco de introspección para preguntarse cómo reaccionaría si le ocurriese a él. Es un artículo de opinión, el punto de vista de un ser humano sobre un drama humano, pero desde una perspectiva diferente, nada más.

Veamos ahora cómo han reaccionado los colectivos "afines al discurso dominante". En kaosenlared.net, Salvador Soria (http://www.kaosenlared.net/noticia/chico-normal-salvador-sostres-mundo-7-abril-2011 ) vierte las siguientes palabras llenas de buen rollete y deseos de paz y amor:

Si yo escribo aquí que si un día me cruzo a este tipo le mato ¿es libertad de expresión o se puede considerar un delito de amenazas, o qué se yo? Ojalá nunca me cruce con este tipo en mi camino, pero de momento estoy pensando en borrarme de A.I. por si alguna vez ocurre, al menos no atentar contra mis principios, que ya no contemplan la no violencia contra una persona en casos como éste. Ojalá nunca me encuentre contigo, S. Sostres… A mí también podría darme por hacer lo que defiendes al sufrir la “violencia de encontrarte”…
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Hoy ya me siento rebasado. Esto no es ultraderecha, no es facherío, no es defensa obscena de intereses particulares desde lo público, no es revisionismo histórico… Es mucho más, hasta el punto de que Pedro J. ha retirado de la edición digital el blog del impresentable de Sostres, a día de hoy, y al menos desde Fernando VII, el mayor (poner vosotr@sel apelativo, a ser posible acudiendo a los re-…, …-ísimo, propios del insulto “en argentino”) de este país. [Por cierto, periodistas: ¿cómo toleráis que alguien como este tipo firme en el mismo periódico que vosotr@s?]

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No tengo adjetivos que no hagan alusión a su madre, y ni me gusta calificar de “hijo-de-la-grandísima-reputa” por ello, ni por el hecho de que el insulto que lleva por genérico una violencia de género que intento evitar, así que le ponéis vosotr@s los calificativos que creáis, que yo no tengo palabras…

Este, al parecer, puede expresar su indignación, meterse con la madre del articulista, y pedir que se le retire la posibilidad de expresar opiniones en un periódico. No entra a juzgar el fondo del artículo, le basta con quedarse en la superficie (como se hace tantas veces en los análisis superficiales y apresurados del cibermundo) y aplicar la misma crítica al monstruo que al que intenta entender (sin justificar) la monstruosidad. El colega de kaosenlared se atreve a hacer apología de la violencia, a amenazar de modo más bien claro que velado al articulista, y supongo que sus comentarios en vez de críticas habrán recibido aplausos. No intenta entender, pero se cree más allá del bien y del mal y con capacidad para juzgar cuando nadie se la ha dado.

Mucho más moderado es el discurso de Igor R. Iglesias en elplural.com (http://igoriglesias.wordpress.com/2011/04/10/sostres-no-es-un-chico-normal/) Igor defiende que no se puede considerar "chico normal" a quien comete un crimen de este tipo, vincula la violencia a la posesión patriarcal y plantea que habría existido otra forma de resolver el conflicto menos sanguinaria. A mi modo de ver, lo fastidia criticando al medio que permite al articulista publicar el texto y defendiendo al periódico que desde siempre se ha considerado el boletín oficial del gobierno. También se queda en la superficie, sin pararse a pensar por qué el "tipo normal" hizo lo que hizo.
Se ha erigido en salvador de asesinos machistas. No digo esto porque sea políticamente correcto la oposición a la violencia sobre la mujer ejercida por parte de su pareja o expareja. Esa oposición Enlacesurge de la inteligencia, del respeto, del amor a la humanidad, de la defensa de la dignidad de las personas y de su derecho a no recibir maltrato físico ni psicológico ni siquiera cuando su comportamiento no contente a otros. Esa oposición surge de no ser y no querer ser como esos a los que el tal Sostres llama “chicos normales”.

Entender por qué un hombre puede matar a su pareja es ser como ese violento asesino, pues es como decir que en el papel de ese “chico normal” el tal Sostres hubiese hecho lo mismo. Así es el pensamiento machista, el de quien confunde el amor y los sentimientos con la posesión, el de quien considera que su pareja es suya. Por eso es importante decir a individuos como este: tu mujer no es tuya.
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Lo comprensible en esta historia no es que el “chico normal” haya matado a su novia embarazada (supuestamente de otro; lo mismo le dijo eso, pero no tiene por qué ser cierto), porque los chicos normales no hacen eso. Lo comprensible hubiese sido que el chico hubiese cortado con la chica, haciendo lo que hacen las personas que luchan contra la naturaleza violenta que nos subyace en términos filogenéticos (lucha que nos lleva a ser humanos). Cortar con la chica es lo normal; matarla, no. Es algo tan obvio que no es posible concebir que alguien pueda entender la violencia machista, como incomprensible es que tipejos como este tal Sostres tengan la posibilidad de dirigirse a un público a través de un medio de comunicación, que es responsable subsidiario de todo lo que escribe, opina y vomita el normal del tal Sostres.
En blogsfcom.es (http://fcom.us.es/fcomblogs/mujeresempresas/2011/04/08/indignacion-y-verguenza-ante-el-articulo-de-sostres/) no iban a ser menos, y también se quedan en la superficie. Veamos sus palabras:
En un artículo de opinión titulado “Un chico normal” Sostres justifica y disculpa el crimen cometido por el joven rumano de Torrejón de Ardoz, que asesinó a su novia embarazada y mostró el cadáver a su padre por la webcam. No voy a repetir sus palabras porque si, nunca debieron ser escritas, tampoco tendrían que ser repetidas, ni siquiera para denunciarlas.
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La fiscal Soledad Cazorla ha declarado hoy mismo en la cadena Ser que estudiará el artículo para ver si es constitutivo de delito. La Secretaria de la Mujer de CCOO de Madrid interpondrá una querella por apología del delito contra Salvador Sostres y “los responsables” de la publicación. El Instituto de la Mujer considera muy grave lo sucedido y ha asegurado que esto puede considerarse apología de la violencia de género. En la misma línea se ha manifestado el delegado del Gobierno contra la violencia de género, Miguel Lorente, que ha calificado de “inaceptable” lo ocurrido.
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Ya he mencionado en otra entrada la importancia que tienen los medios de comunicación en la condena de la violencia de género y el fin de las ideas machistas sobre la “normalidad” de la violencia del hombre sobre la mujer. Afortunadamente, la consternación que ha provocado el artículo de Sostres en todos los sectores de la sociedad nos hace pensar que estamos en la buena dirección. Pero no conviene olvidar que para llegar a este punto de condena unánime y rechazo social de los maltratadores ha sido necesario que el crimen machista se cuente, se denuncie y se criminalice en los medios de comunicación y en las instituciones, como también ha sido y seguirá siendo fundamental la implicación de la ciudadanía en la prevención y denuncia de los casos. No podemos relajarnos ni dar un paso atrás.

La libertad de información y la libertad de expresión son grandes conquistas al servicio de una opinión pública libre y no están para amparar los delirios aberrantes y el insulto de un periodista en busca de una notoriedad ganada a fuerza de pisar la dignidad de los hombres y las mujeres que ante sucesos como el ocurrido en Torrejón de Ardoz gritan muy fuerte: NO A LA VIOLENCIA MACHISTA.

Las asociaciones de mujeres y de usuarios de medios y la Federación de Periodistas también pusieron su granito de arena, el día 10 de abril de 2011 (http://www.publico.es/espana/370501/la-libertad-de-expresion-no-ampara-los-crimenes-machistas):
No es la primera vez que un comentario en un medio de comunicación provoca una repulsa multitudinaria en la sociedad. Ni es la primera vez que Sostres es su protagonista. Pero este caso ha sido la gota que ha colmado el vaso: hay hechos, como un asesinato, con los que no se puede azuzar el debate y para los que la libertad de expresión no sirve de burladero. Así lo destacan el Gobierno, los periodistas, las asociaciones de mujeres y los usuarios de los medios.
En su artículo, Sostres se mostró comprensivo con el hombre de 21 años que el miércoles mató a su novia embarazada, de 19 años, al enterarse de que esta le iba a dejar y de que el hijo que esperaba era de otro hombre. El agitador escribió que no justifica un asesinato, pero llegó a expresar que se reconoce "en el dolor del chico". "Cuando todo nuestro mundo se desmorona (...) ¿puedes estar seguro de que serías en todo momento plenamente consciente de lo que hicieras?", planteó. La Fiscalía investiga si perlas dialécticas como estas son delito.
Pese a las críticas, Pedro J. Ramírez seguirá contando con Sostres, aunque se reducirán las colaboraciones y se leerán con lupa. Cuando venza el contrato, Ramírez estudiará si le renueva. "Tiene que colocar en el otro lado de la balanza sus principios periodísticos", asegura Elsa González.
El Observatorio de Violencia sobre la Mujer debatirá el próximo martes si se toman medidas contra Sostres. Su vicepresidenta, Yolanda Besteiro, que también preside la Federación de Mujeres Progresistas, insta a los medios a que actúen para evitar que se repitan estos episodios. "Con su palabra incita a otros hombres, da cobertura a los maltratadores. Ha tirado por tierra nuestro trabajo del día a día", lamenta. Ángela Cerrillos, la presidenta de la asociación Themis, también llama a los medios y a la sociedad civil a actuar: "Los ciudadanos debemos denunciar cuando se traspase la frontera haciendo apología del delito".

Dejemos pasar el tiempo y veamos qué ocurre. Esto no ha hecho más que empezar... ¿o no?